Entre 25.000 y 100.000 muertos

Difícil distribución de ayuda en la India

A primera hora del miércoles, en la gran ciudad de Ahmedabad, una mujer de unos cincuenta años, Jyotsnabhen Gandhi, fue rescatada con vida de los escombros, cinco días después del terremoto, que según los balances oficiales causó entre 25.000 y 100.000 muertos.

«Â¡Es un milagro que esté viva!», declaró un concejal de Ahmedabad. «Ya no teníamos esperanzas».

El cadáver del hijo de Gandhi, de 19 años, yacía a su lado, en un avanzado estado de descomposición. A Gandhi, salvada por soldados y bomberos indios, le fueron amputadas las dos piernas y un brazo en el hospital al que fue trasladada.

Desde que el sismo asoló numerosas zonas del Estado de Gujarat, gobiernos y organizaciones de rescate de todo el mundo se movilizaron para enviar a la India toneladas de ayuda y de material.

Según fuentes humanitarias, más de 300.000 personas necesitan asistencia en Gujarat, y la rehabilitación de la zona podría prolongarse por lo menos cuatro meses.

Sin embargo, una falta de coordinación podría perjudicar toda la operación de rescate, ya que la distribución de la ayuda en algunas localidades muy afectadas constituye en la actualidad uno de los principales problemas.

Patrick Fuller, delegado encargado de la información en la Federación Internacional de la Cruz Roja, señaló que cinco aviones aterrizaban a diario en el distrito de Bhuj, el más afectado por el sismo.

«Lleva tiempo descargar el material en el aeropuerto. Falta equipamiento y no disponemos de bastantes voluntarios para hacerlo todo manualmente», declaró Fuller a la AFP.

«De momento, hay mucho desorden y confusión, serán necesarios al menos dos días para poner en orden todo esto», agregó.

Otras agencias internacionales indicaron que la ayuda se amontonaba en los centros de distribución por falta de camiones y de conductores que huyeron de la región, sobre todo por temor de un nuevo sismo. Todavía circulan rumores sobre nuevas réplicas.

Suresh Shelat, que dirige una unidad especial instaurada por las autoridades regionales de Gujarat, reconoció que había problemas en el aeropuerto de Bhuj. «Era porque carecíamos de personal disponible y no había sistemas adecuados de abastecimiento de electricidad ni telecomunicaciones».

Las reducidas dimensiones de la pista del aeropuerto de Bhuj también impidieron el aterrizaje de algunos aparatos, mientras que otros tuvieron que esperar autorizaciones de la aviación india que controla las operaciones.

«Ahora las cosas funcionan mejor», agregó Shelat.

Entre el material que llegó a Bhuj figuran tiendas de campaña y mantas para los miles de personas que quedaron sin vivienda. Pero persiste la carencia de agua, comida y medicamentos en algunos lugares.

Diarios indios se mostraron críticos con el gobierno central, sobre la coordinación. «Esto fue evidente cuando un equipo de rescate israelí tuvo que esperar horas antes de ser autorizado a aterrizar en Bhuj», indicó el miércoles el diario Hindustan Times.

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