MONDO CANE

El presidente electo estadounidense, Barack Obama, reveló que el perro que prometió a sus hijas para recompensarlas por su paciencia cuando él intentaba conquistar la Casa Blanca será un perro de aguas portugués o un «labradoodle», en una entrevista con ABC difundida ayer.

Las niñas parecen «querer un perro de aguas portugués o un ‘labradoodle’. Comenzaremos a buscar en los refugios para ver si uno de estos perros aparece», dijo Obama al canal ABC esta semana.

La elección de la mascota presidencial que prometió Obama a sus hijas Malia y Sasha ha suscitado un enorme entusiasmo en Estados Unidos, tanto más cuanto que la alergia de Malia a los perros restringe la búsqueda a una raza hipoalergénica.

El futuro presidente, que asume el 20 de enero, reconoció que hallar al perro presidencial ideal es más difícil de lo que se imaginaba. «Estamos cerca, pero ha sido más difícil que encontrar a un secretario de Comercio», bromeó aludiendo al puesto que sigue vacante, luego de que su candidato designado, Bill Richardson, retirara su nominación.

El «labradoodle» es un cruce entre el labrador y el caniche, sociable y desprovisto de toda agresividad, mientras el perro de agua portugués es un can de cacería amigable con niños, enfermos y ancianos.

Fetos en formol, esqueletos, pulmones negros de nicotina, corazones y diversos órganos humanos con tumores y nueve cuerpos disecados fueron exhibidos en Panamá en la muestra «Bodies Revealed», que no dejó indiferente a nadie. La muestra, que estuvo abierta en un hospital panameño hasta este fin de semana, atrajo durante tres meses a unas 50.000 personas, la mitad de ellas estudiantes. «Aquí se ha visto de todo», dijo a la AFP Marjorie Zárate, estudiante de fisioterapia y guía de una exposición de 200 piezas, de las cuales nueve son cuerpos enteros disecados.

Entre las anécdotas, Zárate recuerda, además de los momentos en los que se iba la luz, el día que tumbaron un corazón que se exhibía en una vitrina. «A una señora se le metió el tacón en la tarima y al hacer fuerza para sacarlo movió la vidriera (en cuyo interior estaba el corazón) y el corazón cayó», relató sonriendo. En otra ocasión una anciana dijo que lo único malo de la exposición era poner un pulmón con cáncer, ya que «si piensan que van a hacer que la gente reflexione por poner un pulmón enfermo, yo tengo 82 años y he fumado toda mi vida y nunca me ha pasado nada y yo no voy a dejar de fumar por esto». Mientras Zárate tomaba un hígado disecado que junto a un fémur y un pulmón estaban a disposición del público, contó que «hay personas que lo han visto con asco porque piensan que están infectados y como el pulmón tiene cáncer piensan que le van a pegar el cáncer». Katherine Atencio, estudiante de urgencias médicas y también guía en la muestra, dijo que en esta exposición de cuerpos humanos se aprende más que en la propia universidad.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje