Ofensiva. Al menos 635 muertos y más de 2.900 heridos es el saldo del ataque

Una escuela de la ONU fue blanco de artillería israelí

Al menos 40 personas que se habían refugiado en una escuela gestionada por la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) en la ciudad de Jabaliya (norte de la franja de Gaza) murieron por un ataque israelí, según un nuevo balance de fuentes médicas palestinas.

Un balance anterior había dado cuenta de al menos 20 víctimas mortales entre las personas que se habían refugiado en la escuela de la UNRWA en la localidad de Jabaliya (norte de la franja de Gaza) para tratar de huir de los enfrentamientos en esa y otras zonas, según los primeros testimonios.

El balance de muertos aumentó rápidamente a medida que los equipos de socorro empezaron las tareas de rescate entre los escombros del edificio.

Horas antes, otras dos personas murieron cuando un ataque de la artillería israelí alcanzó otra escuela de la ciudad de Jan Junés (sur de la franja).

Y tres personas más fallecieron en otro ataque aéreo contra una escuela del campo de refugiados de Shati, en la ciudad de Gaza, señalaron fuentes médicas.

Estas acciones se produjeron tras una noche de violentos enfrentamientos en varios barrios de la ciudad de Gaza (Tuffa, Zeitun y Chujaiya), que continuaron el martes por la mañana en esos sectores y en otras zonas urbanas de Jabaliya, Beit Lahya (norte de la franja), Bureij, Deir el-Balah (centro) y Jan Junés (sur).

«El ejército (israelí) cortó en dos la franja de Gaza y cercó la ciudad de Gaza», reconoció el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak.

«Lanzamos esta operación para asestar un golpe duro a Hamas, cambiar las condiciones de vida en el sur de Israel, llevar la calma y la seguridad a los ciudadanos y parar el contrabando de armas hacia la franja de Gaza», añadió Barak, enumerando así los objetivos de la ofensiva israelí, lanzada el 27 de diciembre.

Desde esa fecha, la ofensiva del Estado hebreo -cuyo objetivo declarado es acabar con los disparos de cohetes palestinos contra el sur de Israel- ha causado al menos 635 muertos palestinos -159 de ellos niños- y más de 2.900 heridos, según fuentes médicas palestinas.

Además de los muertos en las escuelas de la ONU, otros dos palestinos, uno de ellos miembro de Hamas, fallecieron por disparos israelíes en el barrio de Cheij Radwan, en la ciudad de Gaza, y un niño de cinco años murió en otro ataque en Jan Junés.

Zeitun, los cadáveres de ocho miembros de una misma familia -cuatro de ellos niños- fueron sacados de los escombros de su casa, destruida por una bomba israelí.

El miedo a los bombardeos acompañaba al empeoramiento de la crisis humanitaria en los 362 km2 del territorio palestino, cuyos 1,5 millones de habitantes ya vivían en míseras condiciones debido al bloqueo impuesto por Israel desde que Hamas se hizo con su control.

La operación militar del Estado hebreo ha conllevado ahora más penuria de alimentos de primera necesidad, carburante y agua potable, además de cortes de electricidad.

«Se trata de una tragedia horrible que empeora por momentos. La gente acude constantemente a los hospitales con cada vez más heridas. Es increíble», dijo a la prensa el jefe de la UNRWA en Gaza, John Ging.

El ejército israelí anunció la muerte de cuatro de sus militares en el norte de la franja de Gaza, cuando un tanque israelí disparó «por error» sobre su posición. Esa acción también causó 24 heridos en las filas del Estado hebreo.

Un total de cinco militares israelíes murieron y 79 resultaron heridos desde el comienzo de la ofensiva terrestre, el sábado, según un balance oficial de Israel.

Pese a la ofensiva israelí, una decena de nuevos cohetes fueron disparados el martes por la mañana contra el sur de Israel, según el ejército. Cuatro israelíes han muerto por esos disparos desde el 27 de diciembre.

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