El gobierno chileno descarta brotes de insubordinación

Militares inquietos por arresto del ex dictador

«Esas cosas no van a ocurrir», afirmó el ministro del Interior, José Miguel Insulza, consultado sobre eventuales enfrentamientos con la guardia militar de Pinochet, cuando funcionarios policiales lo notifiquen del arresto en su finca costera de Bucalemu, 120 km al oeste de Santiago.

«Ustedes están a la espera de que vaya un escuadrón a notificarlo y se enfrente con otro escuadrón, pero esas cosas no van a pasar», señaló al ministro a los periodistas, en el palacio presidencial de La Moneda.

Insulza volvió a descartar, como lo hizo la noche del domingo, posibles brotes de insubordinación entre sectores del Ejército, del que Pinochet fue comandante en jefe durante 25 años, junto con encabezar el régimen militar que gobernó Chile entre 1973 y 1990.

«Observo una voluntad del mando del Ejército de acatar esta situación, que sin duda es un trago amargo para los militares», señaló a la AFP el escritor y periodista Raúl Sohr, autor de varios libros sobre temas castrenses.

El actual comandante en jefe, general Ricardo Izurieta, que reemplazó a Pinochet en marzo de 1998, entregó el lunes un primer indicio de preocupación, después de que el juez Juan Guzmán Tapia ordenó el arresto domiciliario del ex dictador y abrió formalmente un juicio en su contra, al inculparlo como «autor» de 75 secuestros y asesinatos.

El jefe del Ejército está preocupado

«Estoy profundamente preocupado por el estado de salud del general Pinochet y no me cabe la menor duda de que el Ejército entero también lo está», advirtió Izurieta, en una breve declaración que, entre líneas, parece apuntar a una «solución médica» que paralice el proceso en marcha.

El deterioro de la salud mental de Pinochet, de 85 años, es uno de los argumentos de sus abogados defensores, que estudiaban llevar el caso a la Corte de Apelaciones de Santiago y la Corte Suprema, para revocar las decisiones del juez Guzmán Tapia.

La reacción militar, sin embargo, hasta ahora solo se centró en el Ejército, a diferencia de lo que ocurrió el 1 de diciembre, con una serie de reuniones que incluyeron a los jefes de la Armada y la Fuerza Aérea, cuando Guzmán Tapia dispuso por primera vez el arresto domiciliario de Pinochet, que fue anulado entonces por las cortes.

Horas después de ese primer dictamen judicial, los altos mandos militares en conjunto pidieron al presidente Ricardo Lagos que convocara al Consejo de Seguridad Nacional, que integran las Fuerzas Armadas, y que solo se reúne cuando existen amenazas para la seguridad interior o exterior del país.

No convocarían al Cosena

Lagos aceptó la petición un mes después, cuando convocó al consejo el pasado 2 de enero, pero el juicio a Pinochet siguió su curso hasta culminar con la nueva orden del juez, que esta vez cumplió dos formalidades que le exigían las cortes: interrogar al acusado y someterlo a exámenes médicos.

El ministro Insulza, por su parte, desechó la posibilidad de convocar nuevamente al Consejo de Seguridad Nacional e insistió en que la vida del país transcurre en forma «extremadamente tranquila».

«Esperamos que se sigan acatando los fallos de los tribunales de justicia.

En este aspecto el gobierno se mantiene firme», agregó el jefe político del gabinete del presidente Lagos, que inició sus vacaciones de verano en la costa del sur de Chile.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje