"No retiraremos al funcionario"
La reacción gubernamental fue dada a conocer mediante una nota firmada por Fernando Ramírez de Estenoz, viceministro primero de Relaciones Exteriores y jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington.
El texto fue hecho público durante una tribuna abierta en Santiago de Cuba por la liberación del nino Elián González, quien se encuentra en Miami desde fines de noviembre.
La prensa cubana reprodujo ayer, bajo el título «La denuncia de Cuba», el comunicado leído en la víspera por Ramírez.
El texto rechaza las «infames acusaciones» norteamericanas y asegura que «se trata de un acto de venganza y de un golpe bajo contra el Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN estadounidense) para impedir a toda costa el repatriamiento del nino secuestrado y calumniar miserablemente nuestra patria».
El sábado, Estados Unidos declaró persona non grata a un diplomático cubano no identificado a quien acusa de espionaje, tras haberle pedido abandonar el país en siete días so pena de verse sometido a la Justicia.
La petición fue hecha en base a pruebas presentadas por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y ocurrió tras la inculpación el viernes en Miami (Florida) de un alto funcionario cubano-norteamericano de los servicios de inmigración, Mariano Faget, por espiar para La Habana.
Este es el primer caso de espionaje entre los dos países desde 1996, cuando Cuba expulsó a un diplomático norteamericano de la Sección de Intereses estadounidenses en La Habana. A su vez, Washington exigió la salida de un diplomático cubano de su territorio.
Además, este nuevo episodio en los tortuosos contactos que mantienen las dos naciones –sin relaciones diplomáticas– desde hace 40 anos, coincide cuando el caso de Elián González, que ha movilizado a Cuba casi a diario desde hace casi tres meses, entra en una fase decisiva.
Un juez federal debe examinar el martes el caso del nino de 6 anos, cuya custodia es reclamada a la vez por su padre en Cuba y por sus familiares en Miami, donde reside actualmente.
El SIN se ha pronunciado ya por el regreso del nino a su país, una decisión que ha sido aprobada públicamente por las más alta instancias del país, el presidente Bill Clinton y la secretaria de Estado, Madeleine Albright.
El caso se ha convertido en una verdadera cruzada para el gobierno cubano, que afirma reiteradamente que «la histórica lucha por la devolución del nino secuestrado convertido en símbolo de los derechos de la nación, no cesará un sólo día».
«Nadie se rendirá, veremos quién resiste más, veremos quién se cansa primero», dijo el viernes un largo editorial del periódico Granma, el órgano oficial del comité central del Partido Comunista, usando casi las mismas palabras que alentaron la revolución cubana.
«El gobierno de Cuba no retirará a ningún funcionario de esa sección al que se le impute responsabilidad en esta infame acusación y está dispuesto a proponerle a ese compatriota tan vilmente imputado que permanezca en territorio norteamericano para testimoniar y demostrar la total falsedad de esa acusación sean cuales fueren las consecuencias», afirmó Ramírez.
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