El ex dictador chileno es culpable de 18 secuestros y 57 homicidios calificados

Pinochet procesado y bajo arresto domiciliario

El magistrado sumariante, que desestimó los requerimientos de la defensa para no procesarlo alegando que los exámenes médicos realizados en Chile diagnosticaron «demencia vascular subcortical» en grado moderado, firmó la resolución solo ayer tarde, que luego de registrarse en la Corte de Apelaciones, fue notificada a las partes y será comunicada a Pinochet junto con la orden de arresto en su residencia y el arraigo en el país.

La esperada noticia fue recibida con total normalidad por los chilenos, quienes después de conocer la propia declaración de Pinochet al juez Guzmán y las pruebas que proporcionó el entonces jefe de la zona militar de Antofagasta general (r) Joaquín Lagos despejaron las dudas respecto a la participación directa del anciano tirano en las decisiones que condujeron a la operación exterminio conocida como «la caravana de la muerte».

El desaforado senador vitalicio trató de eludir su responsabilidad culpando a Lagos y otros subalternos al responder al juez Guzmán que «los encargados de los procesos de las personas retenidas eran los comandantes de las respectivas guarniciones», pero el general Lagos, junto con dar a conocer un oficio en el que consta que 53 ejecuciones fueron realizadas por orden de Pinochet, denunció que este trata «a mi costa, de limpiar su imagen».

«Creí que a esta altura de su vida, Pinochet hablaría con la verdad, pero no fue así», señaló el oficial que pidió su baja horrorizado por la brutalidad de los crímenes cometidos a sus espaldas, aunque cumplió la orden que le dio aquel para que borrara su nombre y el de su general «delegado» Sergio Arellano Stark como los que ordenaron las ejecuciones y la desaparición de los cuerpos.

Hoy el también general (r) Luis Cortés Villa, presidente de la «Fundación Pinochet», comentó: «Nos damos el lujo de declarar reo nada menos que a quien salvó a la Nación de esta verdadera catástrofe que habría sido el mantener el comunismo en Chile» y llamó a todos los que creen que el general Pinochet es inocente a participar en un acto de apoyo en los alrededores de su residencia en La Dehesa.

La presidenta de la agrupación de familiares de las víctimas, Viviana Díaz, dijo que el nuevo procesamiento de Pinochet «es el resultado de una lucha de 27 años. Nunca pensé que los mismos tribunales que dejaron a nuestros familiares en las más completa indefensión se hayan atrevido ahora, a través del juez Guzmán, a procesar a Pinochet. Esto lo valoramos en todo lo que significa no solo para nosotros, sino para el país entero y todos los que en el mundo luchan contra la impunidad».

A su turno, la querellante Carmen Hertz, viuda de una de las víctimas, confirmó el procesamiento del ex dictador y lo calificó como «un gran paso histórico», luego de recordar que el 1º de diciembre pasado ya Guzmán lo había declarado reo por haber reunido aplastantes evidencias de su culpabilidad, aunque esa decisión fue anulada momentáneamente por la Corte Suprema al faltar la declaración indagatoria del inculpado.

La abogada acusadora reafirmó que «los hechos criminales están acreditados en el procedimiento y existen múltiples presunciones fundadas y graves que confirman la participación de Pinochet como autor intelectual de esos crímenes. La principal de ellas es que quien ordena estos crímenes es su oficial delegado (Sergio Arellano Stark), es decir su representante directo; que el país se encontraba en «estado de guerra» decretado por la Junta Militar, y que no era posible que un jefe militar pudiera ejecutar un operativo de extermino como este sin las órdenes de quien representaba. Por último, y no obstante haber tomado conocimiento al día siguiente de las masacres, él no adoptó ninguna medida, sino que premió y ascendió a todos los integrantes de esa comitiva militar».

La defensa de Pinochet estaba esperando ser notificada para poner en práctica una batería de recursos judiciales con los que pretende volver a detener el procesamiento, entre ellas una petición de «no innovar» al tribunal de alzada, y una apelación y recurso de amparo ante la Corte Suprema en el que se alegará el deterioro de la salud del anciano tirano para eximirlo del encausamiento y condena. El objetivo último es lograr el sobreseimiento temporal invocando los recientes exámenes médicos ordenados por la Corte.

En su resolución, Guzmán considera, en cambio, que su estado de salud es compatible con el procesamiento y que la «demencia vascular de leve a moderada» disminuye sus habilidades pero no las anula, por lo que Pinochet «es imputable de los crímenes por los cuales se lo está acusando».

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