El reo Pinochet

El encausamiento formal del ex dictador chileno Augusto Pinochet, ordenado ayer lunes por el juez Juan Guzmán, acarrea además del arresto una serie de medidas reglamentarias.

En el siguiente paso, tras la notificación del dictamen del magistrado, el ex gobernante y ex jefe del Ejército debería ser identificado y prontuariado, según lo dispuesto por el Código de Procediminto Penal para cualquier chileno sometido a proceso por crímenes, simples delitos y cuadelitos.

El prontuario penal, cuya apertura, actualización y custodia está encargada a funcionarios del Servicio de Registro Civil e Identificación, da fe de la identidad de una persona y de las anotaciones judiciales que registra (en este caso desde ya la declaratoria de reo) y debe llevar las siguientes menciones:

* individualización jurídica de la personaç

* individualización dactiloscópica (huellas digitales)

* fotografía

* anotaciones judiciales

Entre las anotaciones, además de los autos de procesamiento, figurarán tanto las sentencias de culpabilidad como las absolutorias, los sobreseimientos y las revocaciones de todos los juicios que enfrente las persona.

Fuentes consultas por la AFP dijeron que en el actual procesamiento de Pinochet, los trámites de identificación se cumplirán en el lugar fijado para el arresto domiciliario y no en la sede del tribunal.

El 1º de diciembre de 2000, cuando el juez Juan Guzmán ordenó por primera vez el procesamiento y el arresto del ex gobernante –medidas que la Corte Suprema dejó en suspenso a la espera de los exámenes médicos y el primer interrogatorio del militar– la prevista notificación de las decisiones y el eventual trámite del fichaje desataron una reacción beligerante de la guardia armada que lo protege, informaron medios de prensa.

Los guardaespaldas –todos miembros del Ejército, al mando de un coronel– se proveyeron de chalecos antibalas, ametralladora y hasta cohetes y, tras escuchar una arenga de su comandante, se prepararon para rechazar la presencia de cualquier extraño a la finca de Los Boldos, donde Pinochet se encontraba ese día, 120 km al suroeste de Santiago, dijeron los periódicos.

La tensa situación, agravada con llamadas de solidaridad desde regimientos del resto del país, solo pudo ser superada con una intervención autoritaria de la comandancia en jefe de la institución castrense, alertada por autoridades e incluso cercanos a Pinochet. Días después, el mando del Ejército removió a todos los miembros del contigente de protección del ex presidente, informó la prensa.

Restando dramatismo a las versiones, el ministro del Interior dijo que la situación no había llegado a inquietar al gobierno.

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