Soros: "Una experiencia que no repetiría"

El encendido debate retransmitido vía satélite el domingo entre participantes del Foro Social de Porto Alegre y del Foro Económico de Davos fue para George Soros, uno de sus protagonistas, una experiencia «interesante», pero que no repetiría, confesó el financiero estadounidense ayer lunes en Davos.

«Fue una experiencia interesante, demostró que no es fácil iniciar un diálogo» entre las dos caras de la mundialización, comentó Soros durante una conferencia de prensa en Davos.

«Me encantaría iniciar un diálogo, creo que es muy importante, pero no me gusta mucho que me maltraten. Mi masoquismo tiene sus límites», añadió con una sonrisa el especulador financiero estadounidense, conocido entre otros por haber contribuido a sacar a la libra esterlina del sistema monetario europeo en 1992 mediante sus operaciones especulativas.

Durante el debate del domingo, Soros fue el blanco particular de la presidenta de la asociación de madres de la Plaza de Mayo, la argentina Hebe de Bonafini, que llegó a tildarlo a él y a sus colegas de «hipócrita» y de «devorarlo todo».

«Creo que fue una situación desafortunada. Así es la televisión y la teatralidad», dijo Soros en Davos. «Creo que podríamos mantener (los participantes en el debate Davos-Porto Alegre) una conversación inteligente en privado», añadió.

El debate Porto Alegre-Davos fue retransmitido en directo en la Universidad Católica de dicha ciudad brasileña. Desde Porto Alegre se defendió que en el Foro Social Mundial se construye el futuro, mientras que en Davos se discute el pasado.

«Generalmente Davos es más un lugar de reflexión que originador de ideas», reconoció Soros en la rueda de prensa. «Pero creo que los organizadores están muy alertas de lo que sucede en el mundo», añadió.

Soros insistió en que a pesar de que no está de acuerdo con los métodos empleados por los manifestantes en lugares como Seattle en 1999 (contra la Organización Mundial de Comercio), «hay motivos para protestar contra el sistema financiero global».

«El sistema necesita ser controlado», dijo Soros. «El hecho de que hubiera más gente en Porto Alegre que probablemente en Davos, demuestra que este movimiento está conectando con algo que es compartido ampliamente», añadió.

«Ahora bien, los métodos que emplean no son aceptables. Aunque son efectivos», concluyó.

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