OPINION INTERNACIONAL

HOLOCAUSTO EN GAZA

«La operación, denominada ‘plomo endurecido’, es de una violencia nunca vista contra objetivos palestinos», señala Le Monde. Un portavoz del ejército israelí, el Tsahal, declaró: «Es sólo el principio de un operativo lanzado tras una decisión del gabinete. El Tsahal dispone de una batería de medios a los que recurrirá si es necesario», dejando la puerta abierta a un ataque terrestre. Ayer comenzó la concentración de tropas en el borde de la franja de Gaza. Mientras tanto, seguían los ataques en la ciudad de Gaza, en el campo de Jabaliya, en el norte, en Khan Yunis y Rafah, en el sur.

Las escenas dantescas vividas el sábado y consignadas en los cables de LA REPUBLICA señalan que «heridos y cuerpos hechos trizas llegaban en medio de total confusión al hospital Al Chifa de Gaza, la morgue está saturada, cuerpos no identificados se amontonan en el suelo en el servicio de urgencia y en los corredores, los médicos y enfermeros están desbordados, miembros despedazados caen al suelo, el piso está manchado de sangre». Consignan también que «un edificio de diez pisos, donde funciona una asociación de apoyo a los prisioneros, quedó totalmente destruido». Otro tanto aconteció con el edificio que alberga al Consejo de Ministros de Hamas en Gaza.

Esta masacre se produce una semana después de la expiración, el 19 de diciembre, de la tregua de seis meses dispuesta por ambas partes con la mediación del presidente egipcio Hosni Mubarak. En ese lapso, más de 200 rockets y obuses de mortero disparados desde Gaza se abatieron sobre Sderot y Ashkelon, en el sur israelí, sin víctimas fatales. El mismo sábado se registró un civil israelí muerto y cuatro heridos en Netivot, en el linde del desierto del Néguev.

La canciller Tzipi Livni salió a la pantalla a defender a ultranza este operativo a sangre y fuego. Dijo que el gobierno estaba dispuesta a utilizar cualquier medio para defender a la población israelí. Es su carta de presentación hacia las elecciones próximas para suceder al corrupto primer ministro Ehud Olmert. Este, ya desahuciado (y quién sabe si se salvará de ir a la cárcel), declaró que los objetivos de la operación fueron diseñados de manera de evitar víctimas civiles y que se tratará de impedir «una crisis humanitaria» en la franja de Gaza, lo que está brutalmente contradicho por los bombardeos a objetivos civiles.

El holocausto en Gaza ha conmovido al mundo, y no sólo al mundo árabe. El presidente palestino Mahmud Abbas calificó la ofensiva israelí como «una agresión cobarde» y denunció «las masacres en la franja de Gaza». Los comercios cerraron sus puertas en señal de duelo en Cisjordania, en Jerusalén este y en todas las ciudades árabes de Israel. Al Aqsa, señal televisiva de Hamas, difunde imágenes de cuerpos destrozados y ensangrentados que yacen por el suelo con la inscripción «El holocausto continúa». Por otra parte, tuvieron lugar manifestaciones en varios países árabes y musulmanes. En Estambul, Rabat, Damasco e Islamabad, millares de manifestantes denunciaron la masacre perpetrada por Israel. En algunos casos se acusó al presidente Mubarak, que el jueves recibió la visita (¿anunciatoria?) de Tzipi Livni, de haber dejado las manos libres al Tsahal.

En el plano diplomático, la condena a la operación israelí ha sido unánime. En la ONU, una declaración de los 15 miembros del Consejo de Seguridad llama a la «detención inmediata» de toda violencia y de toda actividad militar. No menciona por su nombre ni a Israel ni a Hamas. El secretario general Ban Ki-moon solicitó «la detención inmediata de todas las formas de violencia». La Unión Europea, EEUU, la ONU y Rusia, integrantes del «cuarteto», reclamaron el cese de los bombardeos, al tiempo que exhortaron a Hamas a detener los lanzamientos. Condoleezza Rice declaró que, para Washington, Hamas era responsable de la violación del cese al fuego. El conjunto de los países árabes y la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), que agrupa 57 países con 1.300 millones de musulmanes, condenó los «crímenes de guerra» israelíes.

La práctica habitual de Israel es no tomar en cuenta en lo más mínimo estas condenas de la comunidad internacional. Y lo grave es que la agresión puede continuar.

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