TENSION ENTRE POTENCIAS

Pakistán reafirmó aye sábado después de haber reforzado militarmente su frontera que no quiere una nueva guerra con India, al tiempo que Estados Unidos presionaba para un retorno a la calma entre ambos vecinos nucleares.

La Casa Blanca desplegó sus medios diplomáticos tanto en Islamabad como en Nueva Delhi y pidió el fin de las tensiones que desencadenaron los atentados del 26 de noviembre en Bombay, atribuidos por India a grupos militantes basados en el territorio de su histórico rival.

«Hemos perdido a nuestra gente, no hablamos de guerra, no hablamos de venganza», dijo el presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, en un discurso con motivo del primer aniversario del asesinato de su esposa, la ex primera ministra Benazir Bhutto.

«El diálogo es nuestro mayor arsenal», declaró Zardari a ministros y diputados ante las cámaras de televisión, insistiendo en que la negociación es «la solución al problema de la región».

Pero Zardari advirtió a India contra cualquier presión para actuar contra las organizaciones extremistas como Lashkar-e-Taiba, a la que Nueva Delhi acusa de haber organizado los ataques de Bombay, que dejaron 172 muertos, incluidos nueve de sus diez autores.

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