Unos 150.000 paquistaníes recuerdan a Benazir Bhutto un año después de su muerte
Desde primera hora de la mañana, una multitud, entre ellas varias personas golpeándose el pecho para expresar su dolor, se abalanzó sobre los puestos de control establecidos en la entrada del cementerio en el que se encuentra el mausoleo de la familia Bhutto, en la localidad de Garhi Juda Bajsh.
Aunque las carreteras colindantes estaban prácticamente bloqueadas por una espesa niebla, decenas de miles de personas seguían llegando para asistir a la ceremonia de homenaje.
El flujo ininterrumpido de personas obligó a las autoridades a retrasar el comienzo de la ceremonia a las 16 locales (11 GMT), cuando estaba inicialmente prevista para las 9 locales (4 GMT).
La ceremonia estaba presidida por el viudo de Bhutto, Asif Ali Zardari, presidente de Pakistán desde el mes de septiembre, y su hijo, Bilawal Bhutto Zardari, ambos copresidentes del Partido del Pueblo Paquistaní (PPP).
La ceremonia se inició con una lectura del Corán, el libro sagrado del islam, y posteriormente Zardari y su primer ministro, Yusuf Raza Gilani, pronunciaron un discurso.
El momento culminante del homenaje fue la oración especial a las 17.20 (12.20 GMT), la hora exacta en la que el cortejo de Bhutto sufrió el atentado suicida el pasado 27 de diciembre de 2007 en Rawalpindi.
Bhutto murió a los 54 años mientras hacía campaña para las elecciones legislativas, dos meses después de volver del exilio.
Se desplegó un enorme dispositivo de seguridad. Según el PPP, estaba previsto desplegar más de 7.000 policías y fuerzas paramilitares, miembros del partido y voluntarios para proteger a Zardari, a su hijo, a Gilani y a otros dignatarios del partido de posibles atentados.
A mediodía ya había cerca de 150.000 personas en el lugar, estimó un responsable de la policía local, Tanvir Odho.
Los partidarios de Bhutto llegaron en tren, coche, carro, bicicleta e incluso a pie para rendir homenaje a la que fue la primera mujer en dirigir el gobierno de un país musulmán, muy popular en Occidente, donde se la consideraba una líder carismática moderada.
Toda la localidad estaba engalanada con sus retratos, y algunos comercios locales vendían objetos a modo de recuerdo, como pósteres o discos con sus discursos.
Numerosos participantes en el homenaje de Garhi Juda Bajsh durmieron el viernes al raso soportando temperaturas cercanas a los 0 grados. Entre ellos, Tariq Waseem, de 25 años, estudiante de la provincia vecina de Baluchistán, que se declaraba orgulloso de haber caminado durante diez días cerca de 400 km para asistir a este acontecimiento, acompañado de una docena de amigos.
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