OPINION INTERNACIONAL

PARA UN BALANCE BRASILEÑO

La idea fuerza es que Brasil, gracias a la política desarrollada por el gobierno, se ha colocado en condiciones adecuadas para seguir creciendo, enfrentando la crisis que estalló en el corazón del mundo desarrollado (EEUU, Europa, Japón). «Mientras la mayoría de los países ricos entró en recesión ­señaló­ Brasil va a continuar creciendo. Es cierto que con viento a favor podríamos llegar más lejos. Pero, incluso con viento en contra, podemos y vamos a seguir progresando. Si hoy estamos en mejores condiciones para ello, es porque supimos hacer las opciones acertadas. Es porque aceleramos el crecimiento de la economía sobre bases consistentes. Y crecimos con distribución de renta y reduciendo las desigualdades», lo que se refiere tanto a la sociedad en su conjunto como a las regiones.

Lo explicita con datos concretos. Al asumir, Brasil tenía una cuantiosa deuda con el FMI y el Club de París, y hoy no les debe un centavo. También se redujo la deuda pública, de 52% a 36% del PBI. En aquel tiempo las reservas en moneda extranjera eran muy bajas, y hoy acumulan 207 mil millones de dólares, un verdadero colchón de seguridad. La inflación, que estaba por encima del 9% al inicio del gobierno, fue declinando año a año y se mantiene bajo control, a pesar de la explosión de los precios internacionales. Pero «nuestra mayor defensa ­expresó­ es la fuerza del mercado interno, que hizo progresos extraordinarios en los últimos años».

Para ello fueron decisivos: la Bolsa Familia, que abarcó a los sectores más pobres en todo el país, con resultados beneficiosos en cuanto a la educación primaria y la atención a la salud; las mejoras en los salarios y el aumento del salario mínimo; la expansión de las fuentes de trabajo.

De 2003 a la fecha, el salario creció 51% en términos reales. En materia de empleos, en 2007 se batió un récord, con 1.812.000 empleos formales (com carteira assinada). En 2008, un nuevo récord: hasta octubre, 2.148.000 nuevos empleos. La visión a mayor plazo es aún más reveladora: desde 2003, más de 11 millones de nuevos empleos en las condiciones antedichas. El número de trabajadores formales registrados asciende hoy a 31,07 millones. Se redujeron los márgenes de pobreza e indigencia en índices significativos, originándose un círculo virtuoso de la economía. El presidente aconsejaba a sus compatriotas en estos días a «no tener miedo de consumir con responsabilidad», para satisfacer sus necesidades y que siguiera girando la rueda de la economía.

Sobre todo porque el gobierno está actuando en todos los frentes desde que se desató la crisis. Se adoptaron medidas para normalizar el crédito, para apoyar a las empresas exportadoras (y el gobierno se movió muy intensamente en la búsqueda de nuevos mercados), y para mantener la actividad en los sectores generadores de más empleos, como las pequeñas y medianas empresas, la agricultura, la construcción civil y la industria automovilística. Se reforzó el poder de fuego de los bancos y se rebajaron impuestos y las tasas de interés (como acaba de hacerlo la Caixa Económica Federal) para que las empresas y los consumidores dispusieran de más dinero en la caja y en el bolso.

A todo esto, hay grandes planes de futuro, y no se detiene la puesta en marcha de ninguna medida prevista en el PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento) y en los programas sociales. Los nuevos planes se refieren, fundamentalmente, a la explotación de los enormes yacimientos de petróleo descubiertos en el litoral marítimo (las reservas do pré-sal), que transformarán a Brasil en uno de los grandes productores mundiales y previsible exportador, con posible incorporación a la OPEP. Otro aspecto relevante del PAC son las grandes inversiones en infraestructura, con una dotación de 636 mil millones de reales hasta 2010 para superar los problemas logísticos en un espacio integrado por más de 400 millones de seres. Estos temas fueron planteados a los inversores europeos, en un cuadro de intensificación de sus intercambios comerciales, que aumentaron 31% desde 2003 y alcanzan hoy 67 mil millones de dólares.

Todo esto le interesa vitalmente a Uruguay. Recuérdese el concepto de Tabaré Vázquez de que Brasil lleva a los foros internacionales la voz del Mercosur y su papel en la interconexión energética con nuestro país.

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