Papa pidió solidaridad y diálogo en Oriente Medio
Como cada año desde el balcón de la basílica de San Pedro, el Papa alemán -que pareció acusar en su rostro el peso de sus 81 años- decepcionó las expectativas de aquellos que esperaban que confirmase un probable viaje a Tierra Santa (Jordania, Israel y los territorios palestinos) en mayo de 2009.
Ese viaje había sido anunciado el martes por el patriarca latino de Jerusalén, Fuad Twal, tras una información oficiosa de la Presidencia israelí.
Por el contrario, Benedicto XVI reveló que «el horizonte parece haberse vuelto sombrío para los israelíes y los palestinos» tras el vencimiento de la tregua entre el Estado hebreo y el movimiento islamista Hamas y las amenazas de represalias del gobierno israelí ante los disparos de cohetes contra su territorio desde la franja de Gaza.
En el día de Navidad de 2006, el Papa ya expresó públicamente el deseo de ir a Tierra Santa en un mensaje a los cristianos de Oriente Medio. Sin embargo, hasta hace poco, el Vaticano supeditaba ese viaje a un aplacamiento de la tensión en la región.
El jefe de la iglesia católica rindió homenaje ayer a «aquellos que no se resignan a la lógica perversa del enfrentamiento y de la violencia» en Oriente Medio, sobre todo en Líbano y en Irak.
Así, el Pontífice hizo un llamamiento a privilegiar «la vía del diálogo» para «hallar soluciones justas y duraderas a los conflictos que atormentan la región».
Benedicto XVI también se refirió a Africa y, más en concreto, a la situación en Zimbabue, castigado por «una crisis política y social», y los países azotados por la guerra, como la República Democrática del Congo, Sudán y Somalia.
Ante el aumento de la crisis económica mundial que hace el futuro «cada vez más incierto, incluso en las naciones que están desahogadas», el Papa abogó porque «cada uno cumpla con su deber, en un espíritu de auténtica solidaridad».
«Si cada uno piensa únicamente en sus propios intereses, el mundo sólo puede ir a la ruina», advirtió.
Benedicto XVI enumeró los males que afligen a la humanidad cuando falta «lo necesario para sobrevivir»: la ofensa a la dignidad y a los derechos del hombre, la preponderancia de los «egoísmos personales» sobre el «bien común», las luchas fratricidas, la «explotación del hombre por el hombre», el terrorismo y la miseria.
El Papa finalizó su mensaje «urbi et orbi», que difundieron numerosas televisiones del mundo entero, deseando Feliz Navidad en 64 idiomas, entre los que por primera vez se encontró el islandés.
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