MENTIRAS UTILES Y VERDADES SUBVERSIVAS
El autor del artículo Khaled Amayreh no oculta su simpatía hacia la causa de la conferencia ni sus censuras a quienes la critican, principalmente a la Autoridad Palestina. El subtítulo del artículo es particularmente elocuente: «Mientras activistas e intelectuales árabes se movilizan por la causa de los refugiados palestinos, los funcionarios de Ramalá denuncian sus esfuerzos».
Amayreh cuenta que la conferencia subrayó el lugar fundamental del «derecho de retorno» y advirtió a los palestinos y a todos los factores regionales e internacionales pertinentes que cualquier propuesta de resolución del conflicto palestino-israelí que no incluya la repatriación de millones de refugiados desarraigados a sus hogares originales en lo que ahora se llama Israel chocará con la fuerte oposición del pueblo palestino.
El articulista cuenta que pese a la oposición a la conferencia de Mahmud Abbas y su gobierno, participaron dos importantes líderes de Al Fatah, Faruk Kaddumi y Hani Al Hassan. Ambos se alinearon con la línea de la «resistencia» propugnada por la conferencia y rechazaron la posición negociadora de la mayoría de la OLP.
Obviamente la conferencia se inscribe en el contexto de la puja entre Hamas y la Autoridad Palestina, y busca socavar toda intención negociadora con Israel. El artículo describe a esta actitud como la posición palestina mayoritaria y políticamente correcta. Es la misma actitud «tradicional» del todo o nada, que constituyó la mayor traba para la creación de un estado palestino desde 1948 hasta la fecha. Pero el sueño triunfalista del «retorno» y la expulsión del «enemigo sionista» sigue siendo una mentira útil para los líderes árabes, y es un arma muy poderosa en la lucha árabe interna. Es mucho más fácil seguir manteniendo el fetiche del honor y la intransigencia, que avenirse a la verdad subversiva de que para que un estado palestino funcione, no hay otra salida que la convivencia con un estado judío, «intruso» en el gran mundo musulmán.
Sin embargo, hay quienes en el mundo árabe, saben hacer un diagnóstico muy certero del lugar de Israel en la política árabe. Es el caso del columnista saudita liberal Turki al Hamad que escribe en el diario «Al Shark Al-Awsat» de Londres: «Israel y el sionismo siempre han sido el eje alrededor del cual giró la moderna política árabe y ha sido la principal justificación para todos los fracasos y desastres en la política árabe; desde el fracaso del proyecto del gran Renacimiento árabe o de la unidad del mundo árabe, a la muerte de un niño por hambre en Basra, el hundimiento de inmigrantes en el Mediterráneo o en el Atlántico o la muerte por pobreza de una mujer en el valle del Nilo. Pero si no existieran ni Israel ni el sionismo, ni el colonialismo, el imperialismo y la ocupación, no habría división, ni atraso, ni muertes por hundimiento en el mar, enfermedades o pobreza. Israel siempre fue el culpable oportuno a tal punto que cabe dudar de que los árabes tengan una actitud realmente hostil hacia Israel, porque si el Israel real llegara a desaparecer, la vida política árabe perdería un punto de referencia fundamental.»
«Ni Israel, ni Occidente ni los Estados Unidos nos impidieron ni podrán impedirnos, construir escuelas si queremos hacerlo, ni nos obligarán a abandonar una agenda constructiva. Israel no podrá impedirnos que respetemos los derechos humanos en nuestros países, si realmente tenemos la intención de hacerlo. Israel no nos impedirá y no podría hacerlo aunque quisiera, que erradiquemos el analfabetismo en nuestros países o que eliminemos la corrupción».
«Del mismo modo, puede decirse que la solución del problema palestino, no debe venir a expensas del desarrollo de nuestros países. No fue Israel quien planteó el eslógan «ninguna voz debe alzarse sobre el ruido de las armas». Fuimos más bien nosotros… quienes lo convertimos en nuestra bandera y lo pusimos en práctica.
«Por supuesto, podría decirse que si Israel nunca hubiera existido este tipo de eslógan bélico no se habría planteado, pero esto es un retorno a planteos mitológicos. No habrá un futuro digno para todo el mundo árabe si no vamos a ser capaces de liberarnos de una mentalidad mítica que se interpone entre nosotros y el éxito en un mundo moderno».
Pero obviamente esta voz liberal no quedó sin respuesta. En otro órgano árabe editado en Londres «Al Quds al Arabi» contestó el editor, Abd al Bari Adwan quien advirtió contra una eventual normalización de las relaciones de Arabia Saudita con Israel. A su juicio los «neo-liberales» sauditas dan la espalda a los mártires árabes y pretenden entablar relaciones de amistad con Israel: todo para confrontar al enemigo «iraní».
Sin duda, las verdades subversivas planteadas por el intelectual saudita probablemente nunca habrían sido planteadas de no existir la rivalidad iraní-saudita que en el contexto global del mundo árabe e islámico es mucho más importante que el conflicto palestino-israelí. Pero no estamos en un mundo ideal. En el Medio Oriente ni las mentiras ni las verdades son desinteresadas.
Compartí tu opinión con toda la comunidad