Foro anti-Davos defiende vigencia de las guerrillas
Marco Sibaja – Porto Alegre, Brasil, Reuters
Representadas en el primer Foro Social Mundial, en el que activistas de todo el mundo discuten una agenda económica alternativa, los zapatistas de México y una guerrilla colombiana destacaron la validez de su lucha, en momentos en que otros movimientos insurgentes de la región han desaparecido.
El foro en la ciudad sureña de Porto Alegre se ha constituido como la antítesis del Foro Económico Mundial que se celebra en la ciudad suiza de Davos, y las guerrillas han tenido presencia como uno de los actores de la sociedad civil.
La socióloga chilena Marta Harnecker advirtió que en América Latina ha surgido un escepticismo ante un panorama político en el que la derecha se apropió del discurso de la izquierda, y la izquierda asumió posturas de derecha cuando ha sido gobierno.
«Frente a la apatía que generan los políticos y el descrédito de los partidos, hay una esperanza en muchos países en las luchas populares», subrayó Hanecker.
Otros grupos armados que operan en la América Latina, como los peruanos Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, no enviaron representantes al foro en Brasil.
La lucha armada que más atención captó en el foro es el de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ante la consternación que despertó el Plan Colombia, una iniciativa financiada por Estados Unidos para asestar un golpe mortal al narcotráfico en ese país.
Sin embargo, el responsable de relaciones internacionales de las FARC, Mauricio Valverde, objetó esa visión del plan.
«Se trata de crear una fuerza de ocupación con la excusa de combatir el narcotráfico para tomar control del área andina», declaró Valverde en un seminario sobre las luchas populares.
Calificó el Plan Colombia como el «ala militar» de un proyecto económico neoliberal impulsado por Estados Unidos, frente al cual, «las FARC tienen la misión histórica de defender su proyecto de una alternativa al neoliberalismo».
A su vez, el dirigente comunista colombiano Jaime Caicedo sostuvo que el Plan Colombia en el fondo es una «estrategia militar para destruir a las FARC» que «no tiene nada que ver con el narcotráfico».
El plan generó preocupación en América Latina por sus posibles repercusiones en los países vecinos, donde los gobiernos temen un desplazamiento de cultivos de coca, refugiados, guerrilleros y narcotraficantes cuando se intensifique la represión.
Por su parte, Ana Esther Cecena, quien se identificó como una «zapatista civil», dijo que el movimiento indígena mexicano que se alzó en armas en 1994 es «la primera expresión de la lucha contra el neoliberalismo».
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