Un tour por la ruta de los espías de la Guerra Fría

Washington, ANSA

Dos veces por mes, el ómnibus de «SpyDrive», un tour refinado por los secretos y los misterios de turbio universo de los «007» de la Guerra Fría, recorre las calles de Washington con guías de excepción: David Major, ex jefe del contraespionaje del FBI, y Oleg Kalugin, espía de Moscú en la capital norteamericana desde hace doce años.

Ambos maestros del espionaje crearon una empresa comercial conjunta, con sitio Internet y numerosas actividades, que vive de los recuerdos de la Guerra Fría.

El tour recorre 30 lugares de Washington, célebres por las actividades de espionaje.

El ómnibus conduce a los turistas, que pagan 35 dólares por cabeza, a lugares como el pub Chadwick, en donde la espía rusa Aldrich Ames entregó a la KGB los documentos que permitieron a Moscú desenmascarar a unos veinte colegas norteamericanos, el bistró «Au Pied de Cochon», en el cual el agente arrepentido de la KGB, Vitaly Yurchenko, escapó de sus custodios estadounidenses y la estafeta postal de Georgetown, utilizada por Ames para establecer contactos con la KGB.

Kalugin, que por varios años fue jefe del contraespionaje de la KGB, había recibido el encargo de interrogar a Yurchenko, cuando el agente soviético retornó clamorosamente a Moscú.

En el tour se incluye también una parada en Sheridan Circle, la rotonda donde la inteligencia chilena hizo estallar el automóvil con el exponente de la oposición Orlando Letelier a bordo.

«La Guerra Fría concluyó, pero el espionaje continúa», afirma Kalugin. «Estados Unidos fue una vez el Enemigo Público Número Uno de la KGB. Ahora se ha convertido en la Prioridad Número Uno del espionaje ruso», agrega.

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