Afganistán

Debilidad logística de OTAN

Una serie de audaces atentados como los que incendiaron 300 camiones en Peshawar evidenciaron que el sistema de abastecimiento de las tropas de la OTAN en Afganistán a partir del noroeste de Pakistán constituye un blanco fácil para los islamistas.

Afganistán no dispone de salida al mar. Por eso, la mayor parte del material destinado a las tropas internacionales desplegadas en ese país asiático es enviado en barco a Karachi, el gran puerto de Pakistán considerado como su capital financiera. Una vez descargados, los contenedores de carburante, víveres, vehículos y municiones se envían por camión a Peshawar, en el noroeste de Pakistán. Desde allí van a las zonas tribales hasta Jalalabad, ya en Afganistán, generalmente a través del paso de Khyber, el más importante de la frontera afgano-paquistaní.

«Un 70% de nuestros abastecimientos llega de Pakistán por el paso de Khyber. El resto se transporta directamente por vía aérea y otras rutas», indicó el coronel Greg Julian, portavoz del Ejército estadounidense en Afganistán.

La vía aérea directa es muy costosa y no permite transportar grandes cantidades de equipos. Las «otras rutas» a las que hacía referencia Julian es la que une Karachi con Quetta y después con Kandahar, en el sur de Afganistán, pero que atraviesa la provincia homónima, feudo de los talibanes.

Por tanto, es imposible dejar de utilizar el paso de Khyber, de 50 kilómetros de largo pero tan sólo 15 metros de ancho en su punto más estrecho y que constituye desde los tiempos de Alejandro El Grande la vía tradicional de pasos e invasiones entre Afganistán y el subcontinente indio.

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