Hebrón. Enfrentamientos por la "casa de la discordia"

Policía israelí expulsa a ultranacionalistas

Las fuerzas del orden evacuaron en una hora a cerca de 250 colonos atrincherados en la casa, convertida en un símbolo de su determinación a impedir que se reproduzca una retirada como la de la franja de Gaza en 2005.

El ministro de Defensa, Ehud Barak, felicitó en una rueda de prensa a las fuerzas de seguridad por haber ejecutado su tarea «empleando el mínimo de fuerza necesaria».

Barak recalcó que el ejército y la policía «actuaron como se debía para preservar el Estado y el derecho (…) ante la amenaza de anarquía» que encarnaban, según él, «los extremistas perturbadores».

También anunció que el ejército va a desplegar refuerzos en Cisjordania para proteger a la población palestina de los actos de venganza de los colonos extremistas.

El presidente israelí, Shimon Peres, justificó la operación estimando que las autoridades no tenían más opción «para defender la ley y la seguridad (interior) del Estado».

Los representantes de los colonos, por el contrario, acusaron a Barak de haber «preferido el enfrentamiento» y de haber utilizado «una rara brutalidad», por motivos electorales, en lugar de solucionar el caso sin violencia.

Un centenar de policías y guardafronteras penetraron en el edificio, bautizado la «Casa de la discordia» por la prensa israelí, y sacaron arrastrados, uno por uno, a los colonos, en su mayoría jóvenes.

Los policías, que tomaron a los ocupantes por sorpresa, utilizaron granadas lacrimógenas y fumígenas para neutralizar a los colonos, que lanzaban piedras. Luego procedieron a sellar las puertas del edificio.

Los enfrentamientos dejaron unos 25 heridos leves entre las fuerzas del orden y los manifestantes.

Los colonos, furiosos, cometieron posteriormente actos de vandalismo contra los palestinos en Hebrón, destruyendo los olivares, lanzándoles piedras, disparando hacia las casas ­con saldo de tres heridos­ e incendiando dos viviendas al menos, según los testigos.

También prendieron fuego a unos quince vehículos palestinos.

A la entrada de Jerusalén, centenares de jóvenes se manifestaron contra la evacuación, bloqueando la ruta de Tel Aviv, creando un gigantesco atasco y llamando a los policías «nazis» cuando estaban despejando la vía.

En otros puntos de Cisjordania, los colonos lanzaron también piedras contra automóviles palestinos en el sector de Jericó, al este de Jerusalén, y profanaron una mezquita en el noroeste, escribiendo consignas insultantes hacia el islam.

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