Está paralizado el vital transporte de crudo

Atentado dinamitero a un oleoducto ecuatoriano

Quito, AFP

«A causa de este atentado dinamitero se perdieron entre 5.000 y 10.000 barriles de crudo», dijo Barniol en declaraciones a la AFP en Quito.

El atentado ocurrió frente a la pequeña población de Alluriquín, a unos 110 km al suroeste de Quito, muy cerca de la ciudad de Santo Domingo de los Colorados, indicó Barniol.

El hidrocarburo derramado cayó en masa a las aguas del río Toachí que describió como «correntoso».

«Se han instalado barreras de contención para tratar de recuperar el petróleo río abajo, ya que la corriente es rápida en esa zona», manifestó Barniol al explicar que el bombeo de crudo quedó paralizado desde las 3.15 locales (08.15 GMT), hora en que se cometió lo que denominó como «factor externo».

«Nosotros solo podemos decir que se trató de un ‘factor externo’ y lo damos el caracter de ‘atentado’ cuando así lo califican la policía o las Fuerzas Militares, previa recolección de evidencias como restos de dinamita, etcétera», explicó.

La policía que se hizo presente en el lugar del hecho lo describió como atentado y un vocero de esa institución indicó que se estaban acumulando «evidencias» como pedazos de dinamita, etcétera.

Barniol dijo a la AFP que «desconocemos quién o quiénes cometieron este hecho y las razones que tuvieron para hacerlo».

Señaló que, según los primeros informes recibidos por la presidencia de Petroecuador, el ataque se cometió en el kilómetro 315 del oleoducto entre Lago Agrio, en la provincia de Sucumbios (noreste) en la frontera con Colombia y el puerto de Balao, en el océano Pacífico.

«Fue un ataque muy similar a otros que se han cometido», indicó Barniol a la AFP y recordó que el ducto fue atacado dos veces en diciembre de 2000, con la pérdida entonces de unos 6.300 barriles de petróleo.

El presidente de Petroecuador mencionó que el 10 de diciembre pasado en el kilómetro 43 entre Lago Agrio y la población de Lumbaquí, también en Sucumbios, el oleoducto fue atacado con una carga de dinamita.

Tres días después, es decir, el 13 de diciembre, otra carga explosiva volvió a destrozar el tubo en el kilómetro 45, pero en esa ocasión la onda expansiva alcanzó un autobús lleno de pasajeros causando la muerte de seis personas y heridas a unas diez.

Barniol dijo que el oleoducto ecuatoriano está «totalmente automatizado» situación que permitió evitar que el derrame fuera superior en vista de que una vez bajó la presión a causa de la ruptura, «las válvulas se cerraron automáticamente».

«Solo se perdió el crudo que estaba en el tubo entre una válvula y otra», precisó.

Informó igualmente que «esperamos reanudar el bombeo antes de 24 horas».

Barniol, finalmente, expresó que el 2000 «fue un mal año para el oleoducto» por haber sido blanco de varios ataques dinamiteros y destacó que «ahora estamos comenzando muy mal 2001″. Mencionó que el oleoducto es bastante vulnerable en distintas zonas de su trayecto, especialmente en la zona del nororiente cerca de la frontera con Colombia.

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