Críticas a obispo del Opus Dei
Lima, AFP
Los cuestionamientos más severos provienen de los organismos defensores de los derechos humanos y de sectores de la izquierda peruana que califican a Cipriani como «cómplice de la dictadura fujimorista y de la guerra sucia».
La ministra de la Mujer y de Desarrollo Humano, Susana Villarán, comentó que su designación «no ha sido una buena decisión del Vaticano».
«El nombramiento del arzobispo de Lima como cardenal no es una buena noticia; como defensora de los derechos humanos he mostrado una posición tolerante pero firme y manifesté mi posición discrepante con la del obispo Cipriani», señaló.
Los analistas consideran que Cipriani representa el ala conservadora de la Iglesia Católica peruana, mientras el ala progresista la representaría el obispo de la ciudad norteña de Chimbote, Luis Bambarén, quien es presidente de la Conferencia Episcopal Peruana.
Bambarén comentó a la prensa que desde hace algún tiempo se esperaba la designación de Cipriani como cardenal.
«Era de esperar porque si se nombraban cardenales a los arzobispos de Buenos Aires, Santiago, Quito, Bogotá, Caracas, Tegucigalpa, hubiese quedado un vacío si no se nombraba en el Perú», refirió.
Bambarén precisó que la elección de Cipriani no altera de ninguna manera las funciones internas de las autoridades de la iglesia peruana» y que «no supone nada especial en cuanto a autoridad y jurisdicción». «Cada uno de los cardenales de nuestros países sigue siendo arzobispo del lugar que tenía con las mismas funciones que desempeñaba. Lo que cambia es su relación con la Santa Sede porque son colaboradores más estrechos del Santo Padre», agregó.
Monseñor Cipriani, nacido en Lima en diciembre de 1943 y que estudió ingeniería industrial, es considerado como uno de los religiosos importantes del Opus Dei y un hombre de respuestas duras y provocadoras que siempre ha levantado polémica en el ambiente político limeño.
Cipriani ha sido calificado como un hombre cercano al ex presidente Alberto Fujimori, pues ha sido el religioso que más celebró las medidas económicas y la lucha contra la subversión durante el régimen fujimorista, lo que dio lugar a recibir duras críticas.
El director de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), Francisco Soberón, anotó que la nominación del prelado peruano al cardenalato «no contribuye a la unidad del pueblo peruano porque siempre ha sido un factor de polarización».
«Siempre dio la espalda a las graves violaciones a los derechos humanos que ocurrieron en Ayacucho, cuando era obispo de ese departamento, mostrando su rechazo constante a los organismos de derechos humanos», dijo Soberón.
Ayacucho fue bastión de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, que surgió en esa región surandina en 1980, cuya acción provocó una guerra interna con cerca de 30.000 muertos y no menos de 25.000 millones de dólares en pérdidas durante quince años.
Por su parte, el director del Instituto de Defensa Legal, Carlos Basombrío, opinó que Cipriani es un personaje demasiado controversial como para ser cardenal.
«No nos sentimos satisfechos con su actuación en Ayacucho porque él pudo hacer mucho para proteger a las personas que sufrían el problema de la violencia política», anotó al agregar que los grupos humanitarios no se sienten identificados con él «por su apoyo abierto al gobierno de Fujimori».
Propuso que el nuevo cardenal debe ser llamado a que cumpla su función en el Vaticano. «Sólo de esa manera se podrá recuperar la concordia que necesita el país», anotó.
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