Santa Catarina bajo agua
En la media tarde de ayer llegaba a 58 el registro de víctimas fatales relevado por la Defensa Civil del estado de Santa Catarina (Brasil), como consecuencia de las copiosas lluvias que desde el viernes caían ininterrumpidamente en esa parte de la región.Pero la catástrofe hace más de un mes y medio que se venía gestando, con lluvias que venían cayendo en forma intermitente en el mes y medio anterior.
Muertes, evacuaciones, lluvias, aludes, colapso de vías de circulación, puertos, gasoductos y redes de transmisión eléctrica, generaron severas complicaciones a por lo menos a un millón y medio de personas.
Las mismas fuentes ubicaban en más de 42 mil la cantidad de personas evacuadas en ese estado, donde se produjeron los principales estragos, aunque las lluvias se hicieron sentir también más al norte, en los estados de Paraná, donde un hombre murió sepultado por el barro, São Paulo y Rio de Janeiro.
También como consecuencia del temporal se produjo la rotura de un gasoducto de Petrobras, con lo que quedó interrumpido el abastecimiento al municipio de Guaramirim y se prolongaba hacia el sur del país. Paralelamente se producían deslizamientos y accidentes de diversa naturaleza que colapsaban las carreteras, tanto federales como estaduales.
En la mañana de ayer el gobernador catarinense, Luiz Henrique da Silveira, estableció como primera prioridad la atención a los evacuados y el rescate de aquellos que se encontraban en líneas de riesgo.
El funcionario solicitó la unión de todos los habitantes de su estado y señaló la importancia que tiene «una crisis climática» de esas proporciones.
Da Silveira sobrevoló ayer las zonas afectadas en compañía del secretario nacional de Defensa Civil, Roberto Guimaraes, enviado especialmente por el presidente Lula da Silva. Mientras tanto desde otros estados del país se ponían en funcionamiento mecanismos de ayuda para colaborar ante este gravísimo panorama. Las áreas más afectadas se ubican en el litoral atlçantico, en el valle del río Itajaí y en la zona norte del estado. El agua dejó aislados siete municipios: Luiz Alves, São João Batista, Rio dos Cedros, Garuva, Pomerode, Itapoa e Benedito Novo.
En la ciudad de Joinville, al norte del estado, se registraba la mayor cantidad de personas evacuadas, algo menos de 2.500, mientras se contaban por centenares las familias que se resignaban a la incomunicación y a la falta de energía eléctrica. De acuerdo al mayor Márcio Luiz Alves, coordinador de la Defensa Civil, la principal causa de la pérdida de vidas descansa en los deslizamientos de tierra, de tal manera que no extrañaría a las autoridades encontrarse con más víctimas fatales cuando la situación se normalice.
La Federación de Industrias del Estado de Santa Catarina (Fiesc) señaló por su parte que las inundaciones afectaron totalmente la logística de las empresas y adelantó que la falta de abasteciumiento de gas «prejudicará sensiblemente» al sector.
En el puerto de Itajaí la situación era igualmente catastrófica, con una operativa en niveles mínimos, y la mercadería no se amontonaba en la terminal sólo porque los camiones se veían impedidos de llegar, ante el calamitoso estado de la red vial.
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