Terrorismo pirata
Efectuada con una facilitad desconcertante, la captura en alta mar del superpetrolero saudita «Sirius Star», por piratas somalíes, despertó el fantasma del terrorismo marítimo y recordó la vulnerabilidad de la marina mercante.
En sólo 16 minutos, un puñado de piratas armados con fusiles Kalashnikov y rudimentarios lanzacohetes RPG-7 consiguió, el 15 de noviembre, apoderarse de un gigante de 330 metros de eslora cargado con 300.000 toneladas de crudo, estimado en 100 millones de dólares.
Desde el martes, el «Sirius Star» está anclado en el puerto somalí de Harardhere, plaza fuerte de los piratas.
«El caso del ‘Sirius Star’ es inquietante», destaca Laurent Galy, profesor en la Escuela de la Marina Mercante de Nantes (EMMN), en Francia.
Para este experto en seguridad marítima, ese secuestro «demuestra lo fácil que es hacer ese tipo de acciones».
El gobierno de Yibuti ha asimilado los actos de piratería en la vecina Somalia a una «nueva forma de terrorismo» y Arabia Saudita los ve como «un demonio que hay que erradicar, al igual que el terrorismo».
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