Nuevo año lunar

Los chinos reciben a la Serpiente

Pekín, AFP

La víspera de la llegada del Año Nuevo Lunar es uno de los días más frenéticos para 1.300 millones de chinos, que se reúnen en familia para celebrar su festividad más importante.

En la estación ferroviaria central de Pekín, Liu Yaling, de 33 años, espera para continuar su viaje, tras haber pasado ya 24 horas en un tren procendente de Sichuan, en el suroeste del país. Aún le falta mucho para llegar a su hogar, en Shanyang, noreste de China, donde viven sus padres y su hija de ocho años, a la que no ha visto desde hace un año.

No llegará a su casa hasta el miércoles por la tarde, demasiado tarde para la cena de fin de año, el acontecimiento más importante de estas fiestas. «Quería llegar antes a casa, pero no quedaban billetes», se lamenta.

La situación de Liu es compartida por más de 100 millones de chinos que dejaron sus ciudades natales y se aventuraron a remotos puntos del país en busca de trabajo. Muchos de ellos deben dejar a sus hijos con sus ancianos padres y solo los ven cada 12 meses, con la llegada del Año Nuevo Lunar. Así, el período que precede al Año Nuevo Lunar –o Festival de Primavera– se convirtió en la fecha de la mayor migración humana del planeta. El Economic Information Daily afirmaba el martes que 540 millones de personas tomaron autobuses para cruzar el país, 37,6 millones viajaron por tren y 2,53 millones optaron por el avión con motivo del festival.

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