Cónclave en la Alianza entre Alfonsín y Alvarez

Por Isidoro Gilbert – Corresponsal en Argentina

El lunes en el departamento privado de Raúl Alfonsín, el ex presidente y Carlos Chacho Alvarez charlaron por hora y media, despistando al periodismo, para no convertir el encuentro en una cumbre y para subrayar que estos encuentros deben ser tomado como naturales.

Pero es inevitable que la conversación política y electoral tenga mucha tela para cortar.

Luego, Alfonsín le informó en Olivos a Fernando de la Rúa sobre lo conversado. Pidió que le prepararan un pollito a la parrilla porque quiere seguir adelgazando y jugo de naranja: ya rebajó cuatro kilogramos. Pero escuchó del presidente una propuesta que podría traer cola: ampliar la Alianza con los partidos provinciales.

Estos partidos, de tendencia centro-derecha, tienen oscilaciones. A veces respaldan parlamentariamente a la Alianza, otras se oponen, no siempre por razones muy claras. El presidente quiere atarlos a la coalición, acaso para mitigar cualquier crisis con el Frepaso. Ahora por el contrario, la coalición va camino a restablecer sus vínculos dañados cuando Alvarez dimitió como vicepresidente por entender que desde la presidencia no lo apoyaban en su cruzada contra la corrupción en el Senado Nacional que este año se renueva totalmente.

De la Rúa recibirá a Chacho en Olivos los días que vienen y hoy hablará con el ex viceministro del Interior, Federico Storani, con lo que terminaría por redondearse el espacio de consultas entre los jefes de los partidos de la Alianza y el gobierno sin que se conforme una organización burocrática sino un estilo de trabajo para evitarle a los integrantes de la coalición sorpresas, y que el gobierno conozca, no solo por parte de Alvarez, las opiniones críticas y evitar exhibirlas ante el público lo que crea cuando ha ocurrido, la sensación de crisis.

Los dos políticos hablaron sobre la marcha de gobierno en la creencia compartida de que se observa un cambio positivo en el humor de la gente y que puede ser el momento de cumplir con algunas medidas económicas que se vienen postergado para acelerar el crecimiento.

 

Espacios para consultas

En cierto modo, la idea de Storani de conformar un espacio de consultas, con la de Alvarez, reacio a los organismos burocráticos se sintetiza en esto que comenzaron a conversar los jefes del radicalismo y el del Frepaso. En todos lo casos, intervendrían ministros que tienen que ver eventualmente con lo que se converse e informe y, claro, el jefe de gabinete de ministros, Chrystian Colombo, cuya relación con Chacho ha mejorado.

Alfonsín ha venido postulando entre los suyos mantener la mejor relación con el Frepaso que pasado en limpio quiere decir que cuando se conformen las listas electorales, habrá que contemplar los porcentajes de legisladores, entre ellos los senadores nacionales. No es una tarea sencilla visto que el Frepaso, excepto en la Capital Federal, la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Neuquén, o La Pampa y Río Negro o Córdoba, no tiene tanta fuerza como para vencer reticencias de una cultura partidaria muy cerrada como la radical.

No fue posible confirmar en las fuentes consultadas si ayer se habló sobre la diputada nacional Elisa Carrió que da cada vez más señales de que competiría por una senaduría, junto al socialista Alfredo Bravo, en el distrito porteño, lo que pone a la Alianza en un problema. Carrió, disidente del radicalismo, tiene un fuerte carisma.

Los amigos de los dos protagonistas sostienen que la reunión fue positiva, que ratifica la vigencia de la coalición y quiebra agorerías que no son únicamente del peronismo.

Esto de por sí es un dato político electoral, más allá que de los comicios de octubre. ¿Le pidió Alfonsín a Chacho rever su actitud? Alvarez ratificó que no será pretendiente. El consiguió un mandato de lujo que por razones que pueden ser debatidas decidió abandonar, por no serle posible modificar la crítica situación que él ve en la Cámara alta.

Hasta que no venza el mandato, los cuatro años fijados por la carta magna, es improbable que Chacho cambie de opinión. Ofrecerá todo su prestigio como tractor pero es consciente que su ausencia potencializará a quienes pedirán el primer lugar en la Capital Federal para un radical. Pero hay tiempo para eso: el espacio para hablar entre los socios de la Alianza es lo que vale por ahora.

Se verá si alcanza.

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