Investigación de dos periodistas suecos

Regis Debray traicionó al Che

París,ANSA

Debray, amigo de Fidel Castro, discípulo de Jean-Paul Sartre y uno de los más prestigiosos defensores intelectuales de la Revolución, alertó a las fuerzas especiales bolivianas y a la CIA sobre las huellas del «Che», firmando su condena a muerte, sostiene la línea argumental del trabajo de Erik Gadini y Traik Saleh.

Ambos son los autores de la cuidadosa investigación televisiva sobre los últimos días del comandante Guevara y de la sinuosa posición de Debray, a quien siempre rondó el fantasma de la versión que aseguraba su delación.

La investigación fecha la traición del ex niño prodigio de la izquierda francesa en abril de 1967, cuando Debray había sido arrestado en Bolivia luego de haber estado en la jungla con el «Che», que intentaba exportar la revolución castrista.

Hasta ahora las sospechas más fuertes recaían en un compañero de Guevara, el pintor argentino Ciro Bustos, detenido junto a Debray.

Pero Gary Prado, el general boliviano que capturó al «Che», fue contundente en la entrevista que concedió a los suecos: «Para nosotros –dijo– nunca fue importante quién habló primero. Entre los militares se sabe bien que fue Debray. Leí todos los interrogatorios. Desde el inicio él confirmó que Guevara estaba en Bolivia».

Los periodistas explicaron al diario parisino Liberation que el punto de partida de su investigación –concretada en un documento televisivo titulado «¿Quién traicionó al Che Guevara?»–fue justamente el controvertido Ciro Bustos, que fue liberado por Bolivia después de tres años de prisión al igual que Debray.

Desde 1976 Bustos vive solo en Malmoe, Suecia, y a los 68 años está escribiendo sus memorias para limpiar su honor. «La única cosa que funciona en todos estos años es la mentira», se desahoga.

Según Gandini y Saleh, el pintor «es muy prudente sobre Debray, no lo quiere convertir en un demonio». Está furioso, sobre todo, con «los que escribieron la historia» que trascendió y se conoce mayormente.

En efecto, en casi todos los libros sobre el «Che», Bustos es el «Judas» que, bajo interrogatorio, da preciosas informaciones sobre el destacamento del comandante y da un identikit de todos los guerrilleros que lo acompañan.

Los periodistas suecos están convencidos de que Bustos no tuvo nada que ver con el fin del «Che», que fue capturado el 8 de octubre de 1967 y fusilado al día siguiente, y consideran al pintor «víctima de una escritura de la historia tomada sobre la versión de Debray, ya entonces fuerte por su estatus internacional».

Debray ya había sido acusado de traición en setiembre de 1996 por Aleida Guevara, hija del «Che», que le reprochó «haber hablado más de lo necesario» y haber provocado así la muerte de su padre.

Ex consejero del fallecido presidente Francois Mitterrand para América Latina y distanciado de Fidel, Debray rechazó el ataque de Aleida y lo denigró considerándolo una «porquería estalinista» organizada por el régimen castrista.

A los dos periodistas suecos, que lo entrevistaron, dijo que ya ni se acuerda de Bustos y que la aventura de hace 34 años en la junga boliviana –hecho que le dio fama mundial– es «un caso archivado».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje