Juan Pablo II nombró 37 nuevos cardenales; 10 son latinoamericanos

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Ciudad del Vaticano, ANSA

El consistorio que Karol Wojtyla, quien cumplirá 81 años el 18 de mayo, se prepara a celebrar será el octavo de su Pontificado, cifra escasa frente a los 17 que convocó Pío XI pero que es mucho con respecto a Pío XII, quien en veinte años de papado celebró solamente dos.

En el siglo XX entraron al colegio cardenalicio 583 eclesiásticos provenientes de 79 países, mientras que desde que los papas establecieron que el colegio fuera estable, en el siglo XII, el total de los cardenales llega a tres mil.

En el siglo XX hubo 403 purpurados europeos provenientes de 25 naciones, 109 americanos de 17 países, 36 asiáticos de 15 Estados, 26 africanos de 19 naciones y 9 de Oceanía provenientes de 3 países.

El más joven de los cardenales del siglo XX fue el arzobispo de Praga, León de Skrebensky (creado cuando tenía 38 años y 4 días), seguido por el secretario de Estado vaticano, Rafael Merry del Val (38 años y 29 días). Actualmente el más joven es el arzobispo de Sarajevo, Vinko Puljic, de 55 años y el más anciano es el albanés Mikel Koliqi, de 92 años, seguido por el teólogo jesuita Yves Congar, de 91.

Algunos purpurados del siglo XX formaron parte del colegio cardenalicio solamente por un breve período: Jean Balland durante 9 días, John Glennon por 19 días; otros en cambio fueron cardenales durante mucho tiempo, como Manuel Cerejeira, quien lo fue durante 47 años, Achille Lienart durante 43, Franciscus Koenig, quien aún vive, creado hace 42 años.

Cuatro eclesiásticos fueron tan poco afortunados, en el siglo pasado, que murieron durante el período que transcurrió entre el anuncio del consistorio y el momento en que se les habría conferido la birreta cardenalicia.

Entre los cardenales del siglo XX hay tres que ya son venerados como beatos: el que fue arzobispo de Milán, Ildefonso Schuester, el de Sevilla, Marcelo Spinola y Maestre, y el de Zagreb, Alojzije Stepinac.

Para encontrar al último cardenal laico hay que remontarse al siglo XIX, cuando en 1858 el papa Pío IX nombró al jurista romano Teodolfo Mertel, autor del estatuto del Estado Pontificio.

Actualmente en cambio los purpurados son todos sacerdotes, la gran mayoría son también obispos. Juan XXIII había establecido que los cardenales debían ser obispos, de modo que muchos recibieron la consagración episcopal antes de la birreta cardenalicia, pero Pablo VI modificó esta regla.

Los papas en cambio han mantenido la tradición de reservarse «in pectore» el nombre de algunos cardenales.

Durante algunos consistorios se anuncia la creación de los cardenales, sin publicar el nombre, pero la designación es válida de todos modos a partir de ese día.

Los nombramientos «in pectore» están dictados en general por motivos de prudencia. Pablo VI, por ejemplo, en 1976 nombró «in pectore» al cardenal Miroslav Tomasek de Praga por la situación política de la entonces Checoslovaquia bajo el régimen comunista.

Ayer no hubo designaciones «in pectore» pero Juan Pablo II, en el consistorio de 1998, reservó ese lugar a dos purpurados, probablemente de países donde la Iglesia está perseguida, como China o Vietnam, quienes –según dijo ayer Karol Wojtyla– serán dados a conocer muy pronto. El colegio cardenalicio nunca fue tan numeroso: con los nombramientos anunciados ayer por el Papa lleva, aunque sea por poco tiempo, el número de los electores de un futuro cónclave (con menos de 80 años) a 128, ocho más que el límite de 120 que había establecido Pablo VI y que este pontífice había confirmado.

Los nuevos cardenales son 11 de Curia, es decir que están en Roma y tienen cargos en el gobierno de la Iglesia, y 21 arzobispos residenciales, son titulares de arzobispados, además de cinco «sorpresas» y del anticipo de sus intenciones de anunciar «próximamente» el nombre de los dos cardenales que el mismo Juan Pablo II se había reservado «in pectore» en el consistorio de 1998.

Además de los diez cardenales latinoamericanos –uno de Curia (Jorge María Mejía) y nueve titulares de arzobispados (Buenos Aires, Quito, Lima, Santiago de Chile, Bogotá, San Pablo, Bahía, Tegucigalpa)– el Papa nombró a 7 italianos, casi todos miembros de la Curia.

Ellos son Giovanni Battista Re, Prefecto de la Congregación para los obispos; Agostino Cacciavillan, Presidente de la Administración del patrimonio de la Sede Apostólica; Sergio Sebastiani, Presidente de la Prefectura de los asuntos económicos; Crescenzio Sepe, secretario general del Comité Central para el Jubileo; Francesco Pompedda, prefecto del tribunal de la Signatura apostólica; Severino Poletto, arzobispo de Turín.

Además, entre quienes tienen más de 80 años figura el sacerdote jesuita Roberto Tucci, organizador de los viajes papales y alto dirigente de la Radio Vaticana.

Entre los nuevos «senadores» de la Iglesia figuran también los arzobispos de Bombay (India) Ivan Dias, de Washington (EEUU) Theodore Edgar McCarrick, de Dublin (Irlanda) Desmond Connell, de Vilnius (Lituania) Audrys Juozas Backis, de Abidjan (Costa de Marfil) Bernard Agre, de Lyon (Francia) Louis Marie Bille, de Toledo (España) Francisco Alvarez Martínez, de Ernakulam-Angamaly de los Siro-Malabaresis (India) Varkey Vithayathil, de Westminster (Inglaterra) Cormac Murphy-O’Connor, de Nueva York (EEUU) Edward Michael Egan y el patriarca de Lisboa, José da Cruz Policarpo.

Por otra parte el Papa quiere crear cardenales, y así lo anunció, a dos «venerables prelados» y a tres «beneméritos eclesiásticos», «por su empeño en el servicio de la Iglesia», quienes ya tienen más de 80 años o los cumplirán dentro de pocos meses.

Se trata del Patriarca de Alejandría para los coptos (Egipto) Stephanos II Ghattas, del arzobispo emérito de Tours (Francia) Jean Honoré, del italiano organizador de los viajes papales padre Roberto Tucci, de monseñor Leo Scheffczyk de la arquidiócesis de Munich (Alemania), y del padre Avery Dulles (hijo de quien fue secretario de Estado norteamericano, John Foster Dulles) profesor emérito de la Fordham University de Nueva York.

Entre los titulares de dicasterios de la Curia que serán creados cardenales el 21 de febrero figuran también el vietnamita Francois Xavier Nguyen Van Thuan, presidente del Pontificio consejo de la Justicia y de la Paz; el polaco Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica, el portugués José Sara Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos; el sirio Ignace Moussa I Daoud, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales; el alemán Walter Kasper, secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

«Los nuevos purpurados –dijo el Papa al presentar a los cardenales designados, desde la ventana de su estudio que da sobre la plaza San Pedro– provienen de diversas partes del mundo.

En ellos bien se refleja la universalidad de la Iglesia con la multiplicidad de sus ministerios; junto a prelados beneméritos por los servicios rendidos a la Santa Sede hay pastores que gastan sus energías en directo contacto con los fieles».

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