El ex dictador reconocería los crímenes

Pinochet espera al juez Guzmán en la puerta de servicio

Santiago de Chile, ANSA

Este indudable desaire a Guzmán fue desmentido por el abogado defensor Ambrosio Rodríguez, quien aseguró que «es el ingreso que utilizan los guardias personales».

Guzmán prevé interrogar indagatoriamente a Pinochet el próximo martes, según algunas versiones a las 10 de la mañana y según otras, a las 15.30, hora local.

El ex dictador (1973–90) dio como dirección para el ingreso la de la puerta de servicio de su residencia de Santiago, ubicada en el barrio de La Dehesa, en lugar de indicar el número de la entrada principal.

Guzmán no cuestionó ese hecho y se dedicó a trabajar en las preguntas que piensa formular a Pinochet, especialmente sobre lo declarado por ex altos oficiales del Ejército que, en octubre de 1973, integraron la «Caravana de la Muerte», que a su paso cometió 57 ejecuciones y 18 secuestros, víctimas cuyos cadáveres aún no se han hallado.

Los oficiales responsables de esos crímenes, entre los cuales el ex general Sergio Arellano y los ex coroneles Marcelo Moren y Sergio Arredono, reconocieron a Guzmán que existió una orden del «alto mando» para que aceleraran las ejecuciones.

Por ello los querellantes sostienen que la orden de ellas emanó del propio Pinochet, quien detentaba el poder en ese momento, teoría que aceptaría Guzmán.

Pinochet, ahora de 85 años, fue sometido a exámenes mentales y neurológicos por seis especialistas, cuyo trabajo fue observado por otros dos médicos, uno por la defensa y otro por los querellantes.

Su diagnóstico indica que Pinochet padece un cuadro de demencia vascular subcortical y la defensa interpreta que «determina que Pinochet no está demente ni sufre de locura, sino que está imposibilitado de defenderse».

«Haremos valer todos los recursos judiciales necesarios para evitar que Guzmán procese a Pinochet», dijo Rodríguez.

Sin embargo los abogados querellantes, entre ellos Hugo Gutierrez y Juan Bustos, aseguran que una vez que se cumpla el interrogatorio indagatorio, Pinochet debe ser procesado por los homicidios y secuestros.

El del próximo martes será el primer encuentro, como juez e inculpado, entre Guzmán y Pinochet, pero los abogados querellantes sospechan que el segundo no responderá las preguntas del primero.

Así no descartan que el ex general haga una alocución defensiva como hizo ante el tribunal británico en 1999.

En esa época Pinochet estaba detenido preventivamente –desde octubre de 1998– por Gran Bretaña, que había acogido la petición de la justicia española de arresto para el ex dictador, a quien el juez Baltasar Garzón acusaba de violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar (1973-90).

En marzo de 2000 Pinochet regresó a Chile pues Gran Bretaña lo liberó por razones humanitarias, las que no existen en la legislación chilena que solo exime de proceso cuando se considera a un imputado demente o loco.

En octubre de 1999 Guzmán envió a Londres un exhorto con 75 preguntas para Pinochet, pero el ex general no las respondió.

Si ahora sucede lo mismo, opinan los querellantes, «no importa, ya que Guzmán debe dar por cumplida la declaración indagatoria y someter a Pinochet a proceso», como acotó Bustos.

Pero judicialmente un magistrado debe evaluar las facultades de un inculpado para procesarlo y determinar si padece de una alteración neurológica.

Cualquiera que sea su decisión, la misma deberá ser vista por tribunales superiores, o sea, la Corte de Apelaciones y la Suprema.

 

Los crímenes

El ex dictador Augusto Pinochet reconocería que mientras detentó el poder en Chile, entre 1973 y 1990, se cometieron crímenes, escribió ayer el diario La Nación.

El matutino oficial reseña una reunión, sostenida el 5 de enero en la residencia campestre de Pinochet, entre el ex comandante en jefe del Ejército (1973-98) y su sucesor, general Ricardo Izurieta y su segundo, general Juan Emilio Cheyre.

Según La Nación, Pinochet reconoce que «si bien nunca mandó a matar a nadie, sí es responsable como entonces jefe máximo de la institución, porque habiéndose enterado cada vez más de esas atrocidades no hizo nada para juzgar a sus culpables».

El periódico indica que el día de la reunión, Pinochet dijo a Izurieta y Cheyre: «Me vinieron a amargar la tarde».

Ese comentario surgió porque los generales lo convencieron de que se presentara a los exámenes médicos y al interrogatorio del juez Juan Guzmán, que le procesa por 57 ejecuciones y 18 secuestros cometidos semanas después del golpe militar del 11 de setiembre de 1973, que derrocó al presidente Salvador Allende.

Los peritajes médicos ya se han efectuado, mientras que la declaración indagatoria está prevista para el próximo martes.

El periódico indica que Izurieta y Cheyre «lograron comprometerlo para que asumiera, y ojalá de alguna manera pública, el reconocimiento de que mientras él era comandante en jefe –y sus visitantes solo tenientes– se cometieron crímenes, como tirar prisioneros al mar». El diario indica que al interior del Ejército se produjo un debate y que triunfó el «otro Ejército» que reconoce que «durante el régimen militar ocurrieron crímenes que jamás podrán justificarse».s

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