LULA SOBRE LA CUMBRE DEL G-20
Como se sabe, la reunión agrupó al G-8 de las potencias industrializadas (Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Rusia) más la Unión Europea y 11 países emergentes: Brasil, México, Argentina, China, India, Corea del Sur, Arabia Saudita, Indonesia, Turquía, Sudáfrica y Australia. En cuanto a España y Holanda, que no integran el grupo, participaron por invitación de Francia, que ocupa la presidencia pro témpore de la UE.
Un resumen del comunicado final de 10 páginas de la reunión indica que se prevé un sistema de alerta ante problemas como los que provocaron la crisis en el sector inmobiliario de EEUU y mecanismos para detectar inversiones arriesgadas, a la vez que se establecen acciones inmediatas antes del 31 de marzo 2009 para aumentar la transparencia de los mercados, reforzar la regulación financiera, un mayor control de la actividad de las entidades financieras internacionales y también fijar un límite a las remuneraciones excesivas de los directivos. Se acordó asimismo reavivar las negociaciones en el seno de la OMC para llegar a una conclusión de la Ronda de Doha antes de fin de año, aspecto destacado por el canciller brasileño Celso Amorim.
El presidente Lula manifestó en Washington, al término de la Cumbre, que «la estructura geopolítica del mundo adquirió una nueva dimensión» y que «los países en desarrollo deben participar en la solución de la crisis financiera mundial». Amplió estos conceptos en su programa semanal «Café con el presidente» del lunes por la mañana. Destacó la trascendencia de esta primera reunión de los gobernantes de los países que representan más del 85% del PBI mundial para discutir una crisis iniciada en el sector financiero de EEUU, extendida por Europa y varios otros países. (Ayer se anunció que a los inicios de recesión en EEUU y en buena parte de la Unión Europea, empezando por Alemania, se agrega la de Japón; y que el Citigroup dispuso un drástico recorte de puestos de trabajo que se suma a los 1.200.000 empleos perdidos en el año en EEUU. Se dijo además que el G-20 no tuvo mayor repercusión en la economía mundial).
A juicio del mandatario brasileño, la reunión «cambia la lógica de las decisiones políticas; ya no es más el G-8, ahora el G-20 logra un papel destacado, y los líderes reunidos señalaron que la nueva correlación de la política mundial requiere la participación de los países emergentes», donde vive gran parte de la población mundial. Se registró un compromiso de todos los gobernantes de restablecer la liquidez y restaurar la confianza, porque sin crédito la economía no puede funcionar. Agregó que «en Brasil ya hace 30 días que adoptamos medidas para permitir la irrigación del sistema financiero y garantizar que haya crédito para favorecer el consumo, para que las empresas continúen produciendo, el comercio vendiendo y la gente comprando. Eso es lo que va a activar la economía».
En segundo lugar explicó luego su gobierno adoptó medidas anti-recesivas, para evitar una desaceleración abrupta y significativa del crecimiento, como ocurre en varios países europeos. «No queremos que el desempleo llegue a América Latina y llegue a Brasil, sobre todo porque nuestra economía está en situación más estable que la de esos países», expresó.
El tercer punto importante es la regulación del sistema financiero. En sus palabras: «No podemos permitir que el sistema financiero siga dislocando la economía real y el mundo del trabajo, funcionando como si fuera un casino, olvidando que el sistema financiero tiene que ayudar al sector productivo a generar empleo, para que el comercio crezca, el consumo crezca y la sociedad viva una vida digna y decente. Por el hecho de que algunos países permitían que el sistema financiero funcionara sin ningún control, pasó lo que pasó. Las medidas que se adoptaron fueron en el sentido de controlar el sistema financiero y evitar las prácticas de casino». Al respecto se resolvió adoptar decisiones colectivas.
Por último destacó el compromiso de llegar antes de fin de año a un acuerdo sobre la Ronda de Doha de la OMC, reuniendo a esos efectos a los países que mantienen divergencias. A su juicio sería una prueba de que los gobernantes están actuando con sentido de responsabilidad y de que el G-20 se ha transformado en un instrumento importante a la hora de la toma de decisiones.
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