OPINION INTERNACIONAL

VIDA Y MUERTE DE MIRIAM MAKEBA

Nelson Mandela, héroe sudafricano en la lucha contra el apartheid declaró que «Miriam Makeba fue la madre de nuestra lucha y de nuestra nación, fue la primera dama de la canción de Sudáfrica y se ganó, merecidamente, el título de Mamá África».

Fue él quien la convenció de regresar a su patria en 1990. En febrero de ese año Mandela había sido liberado tras 27 años de prisión (se dice pronto) y le extendió la invitación. Ella estaba en su país, en 1994, cuando el pueblo sudafricano llevó a Mandela a la presidencia.

Miriam Makeba había nacido en Johannesburgo el 4 de marzo de 1932, bajo el imperio de la segregación racial. A los 27 años debió abandonar Sudáfrica para proseguir su carrera artística, tras lo cual se le prohibió regresar en razón de su definido compromiso con la postura antiapartheid. Ese exilio forzado duró 31 años y la llevó a recorrer el mundo. Estuvo dos veces en Uruguay, donde se la recuerda por su interpretación de la popularísima canción «Pata Pata». Los memoriosos dicen que se difundió entre nosotros una versión a cargo del Topo Gigio. Vivió en diferentes lugares entre Europa y EEUU, donde se casó en 1969 con el líder de las Panteras Negras, Stokely Carmichael, Esto le valió un nuevo exilio, decretado esta vez por el gobierno de EEUU, que la llevó a radicarse en Guinea. Tras la muerte de su hija en 1985, volvió a Europa. Ese año, el gobierno francés, presidido por François Mitterrand y con un gabinete socialista-comunista le otorgó la Orden de las Artes y las Letras, y unos años más tarde recibió la nacionalidad francesa. Siguió después difundiendo su arte y sus creaciones por el mundo. Llegamos al último episodio, preñado de significados en su periplo vital contra toda forma de discriminación. Quiso participar a toda costa en el concierto del domingo 9 en respaldo al escritor Roberto Saviano, que había publicado un libro titulado «Gomorra», donde documenta las andanzas de la Camorra, sus tráficos, sus jefes y sus clanes. En setiembre pasado, en el sur de Italia, fueron asesinados seis inmigrantes africanos y un italiano, en circunstancias no dilucidadas. El libro fue traducido a 40 idiomas y adaptado al cine; obtuvo el premio del jurado en el último festival de Cannes y fue elegido para representar a Italia en los Oscar. La camorra le hizo saber al autor que no llegaría vivo al 2009.

En esas condiciones Miriam Makeba participó en el concierto, acompañada por sus siete músicos. Subió al escenario luego de tres años de haberse retirado por problemas de salud. Lo hizo acompañada por su nieta. Fue la última participante. Cantó tres canciones con las manos juntas, la última «Pata Pata». Recibió una ovación del público, se retiró dando besos. Luego alguien gritó preguntando si había algún médico entre el público. Miriam se había desmayado y estaba en el suelo. Trasladada rápidamente a una clínica de Castel Volturno, falleció poco más tarde a consecuencia de un paro cardíaco.

Uno de los músicos de su orquesta, que regresó al día siguiente a Sudáfrica, dio detalles del acontecimiento, recogidos por un diario de Soweto, una localidad clave en la lucha anti-apartheid. Zamo Mbutho, también cantante y compositor, declaró: «Ella estaba muy feliz. El público gozó con la presentación, pese a que cantó menos canciones que lo planeado inicialmente. Terminó con ‘Pata Pata’, uno de sus más conocidos éxitos. Después de la canción agradeció al público, les lanzó besos y con una radiante sonrisa salió del escenario. Cuando pasó junto a mí, dejó el micrófono en el tambor. Cuando bajaba las escaleras, cayó».

Dice un cable publicado el miércoles 12: «La leyenda de la música africana y activista contra el apartheid Miriam Makeba realizó el último viaje a su país, donde ayer llegaron sus restos mortales para ser incinerados. El féretro fue recibido en el aeropuerto internacional de Johannesburgo por la familia de la cantante, a la que se unieron el ministro de las Artes, Pallo Jordan, y varios importantes músicos sudafricanos. En su reunión semanal, el gabinete discutía la realización de un funeral de Estado», que presumiblemente se efectuará el domingo.

Su figura seguirá siendo un símbolo de la lucha contra el apartheid y todas las formas de racismo. La erradicación definitiva de esta concepción maligna es una tarea urgente de la humanidad, ya que aún pervive en muchas partes, incluso en nuestra América. Piénsese en Bolivia (y no sólo en Bolivia).

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