Justicia. Por la muerte de uno de los niños que tuvo con su hija puede se condenado a perpetua

Austria: acusan de asesinato al padre incestuoso de Amstetten

La fiscalía lo considera responsable de la muerte, en 1996, de un recién nacido porque, «pese a haber tenido conciencia de que la vida del bebé corría peligro, descuidó pedir ayuda a terceros», señala el documento.

En sus interrogatorios, Fritzl, de 73 años, reconoció haber quemado en la caldera de su casa el cadáver del bebé, gemelo de otro niño que sobrevivió, pero negó la falta de socorro afirmando que nació muerto.

El padre incestuoso reconoció todos los hechos salvo su responsabilidad en la muerte del bebé.

Sin embargo, un experto encargado por la fiscalía señaló, en base a las indicaciones dadas por la hija de Fritzl, Elisabeth, de 42 años, que el niño podría haber sido salvado si hubiera recibido cuidados médicos. Elisabeth tuvo siete hijos del incesto con su padre: el que murió, tres que vivieron secuestrados con ella y otros tres que fueron adoptados por Fritzl y su mujer y vivieron en la casa de encima del sótano.

Fritzl hizo pasar a estos últimos, tanto ante las autoridades como ante su esposa, por hijos que Elisabeth había abandonado en la puerta de su casa.

El drama se descubrió a finales de abril, cuando la hija mayor, de 19 años y que siempre vivió cautiva con su madre, fue hospitalizada, inconsciente y con una enfermedad misteriosa.

Fritzl también está acusado de esclavitud, violación, secuestro e incesto, crímenes que en Austria se condenan con penas máximas de 15 años de prisión no acumulables. Kurt Leitzenberger, presidente del tribunal de Sankt-Pölten que juzgará a Fritzl, declaró a la edición del jueves del diario Kurier que el proceso no comenzará antes de finales de enero de 2009.

Según fuentes judiciales citadas por la agencia APA el jueves, el juicio podría empezar en marzo.

En un informe hecho público a mediados de octubre, el experto psiquiátrico que examinó a Fritzl lo consideró «totalmente responsable» de sus actos pero incurable.

Fritzl secuestró a su hija el 29 de agosto de 1984, cuando tenía 18 años. Hizo creer que la joven se había unido a una secta pero en realidad la encerró en el sofisticado escondite que instaló en el sótano de su casa de Amstetten, donde la violaba regularmente.

Elisabeth y los tres hijos que vivían encerrados con ella no vieron la luz del sol ni respiraron aire fresco hasta que fueron liberados.

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