OPINION INTERNACIONAL

UN TLC COMO MONEDA DE CAMBIO

Desde el gobierno se negó la versión de esta propuesta indecorosa. Se dice que la vocera Dana Perino tuvo vergüenza y omitió confirmarlo. Es algo verdaderamente impúdico, una última maniobra de Bush antes de abandonar definitivamente la Casa Blanca y la escena política, corrido por un desprestigio casi sin parangón. Pero The New Times lo informó con todo detalle en una amplia crónica de Jackie Calmers publicada el martes 11. Allí se dice: «Mr. Bush señaló en el encuentro que se podría aportar cierta ayuda y un paquete más amplio de estímulo económico si Mr. Obama y los congresistas demócratas desistían de su oposición al TLC con Colombia, una medida por la que Mr. Bush ha batallado largamente».

General Motors es un ícono de la industria automovilística, que a su vez representa, según Obama, «la columna vertebral de la industria norteamericana» (the backbone of American manufacturing). Así como está no llega a fin de año y encara despidos en masa. En 2008 se han perdido en EEUU 1.200.000 mil puestos de trabajo, en su mayor parte en los últimos dos meses. Ford y Chrysler también están en la lona. Tentativas de fusión no prosperaron. El Center for Automotive Research, basado en Michigan, estima que si colapsan esos «tres grandes», la pérdida de empleos directos e indirectos no bajaría de tres millones. Directivos de la industria fueron contactados estos días por consejeros del presidente electo, tales como Jason Furman, John D. Podestá o el ex secretario del Tesoro Lawrence H. Summers, que suena para volver a ese cargo. Por su parte, el ex vicepresidente Al Gore, premio Nobel por su labor en relación al cambio climático, estimó que debía renovarse la industria automovilística sobre la base de fabricar autos movidos a electricidad, con respeto al medio ambiente. Pero no están dispuestos a aprobar el TLC con Colombia, y tanto la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, como el titular del Senado, Harry Reid, demócratas ambos, dijeron que no hay ningún llamado a sesionar con ese fin.

Existe una razón fundamental para el rechazo demócrata en bloque a dicho TLC, que se ha convertido en la piedra angular, unida al militarista Plan Colombia, de la política de Bush respecto a su principal aliado en la región. Y es la política sistemática de asesinatos de dirigentes sindicales practicada con singular saña por el gobierno de Uribe. Se llega al número de 2.500 sindicalistas asesinados, un número que supera al de todos los dirigentes sindicales ultimados en el mundo. En lo que va de este año fueron muertos 41 sindicalistas solamente en Bogotá y 31 el año pasado. Dirigentes sindicales de EEUU acaban de visitar a sus colegas colombianos en estos días para interiorizarse de la situación imperante en la materia. Diversas organizaciones sindicales estadounidenses están vinculadas a las bases del Partido Demócrata, y de ellas parte una oposición radical a aprobar el TLC con Colombia, trancado en el Congreso y que Bush se empeña en sacar adelante conjuntamente con los referidos a Perú, que es objeto de firme resistencia en su país, y a Panamá.

El asesinato de los sindicalistas ha sido obra del propio Estado colombiano, en primer lugar de los grupos paramilitares, que a la vez tienen estrechísimos vínculos con dirigentes políticos, legisladores y gobernadores del oficialismo, y también de destacamentos regulares del propio Ejército. Últimamente el gobierno no tuvo más remedio que expulsar de filas a 25 altos oficiales del Ejército, entre ellos tres generales, por sus vínculos comprobados con las bandas de los paramilitares, que gozan de un especial status de impunidad. Cayó en la volteada el propio comandante en jefe de las fuerzas militares, general Mario Montoya, que fue despedido por Uribe con todos los honores.

Este gobierno se ha caracterizado además por su cerrada oposición a atender los reclamos de los sectores indígenas y campesinos que (al igual que lo hacen en Bolivia y en Perú) se movilizan por reivindicaciones sociales y por su derecho a la tierra. Uribe ni siquiera se dignó atenderlos cuando marcharon en masa hacia Cali, y ahora se dirigen a exponer sus reivindicaciones en Bogotá.

Volviendo a Estados Unidos: Obama deberá esperar hasta su asunción el 20 de enero próximo, pero Bush no se saldrá con la suya y el TLC con Colombia irá al tacho.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje