OPINION INTERNACIONAL

FRATERNIDAD CUBANO-BRASILEÑA

Los presidentes Lula da Silva y Raúl Castro inauguraron el Centro de Negocios de la agencia brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (APEX-Habana), su primera sucursal en América Latina. Ambos asistieron a la firma del contrato por 32 años para la exploración y explotación de petróleo en una zona del golfo de México, entre Petrobras y Cupet. También se informó que se ejecutan a buen ritmo los 10 acuerdos bilaterales rubricados en la anterior visita de Lula, en enero. Raúl Castro expresó su confianza de que se tendrá éxito por la capacidad de Petrobras de extraer petróleo a grandes profundidades del mar, «con un alcance de tres Turquinos y medio». Lula dijo que el acuerdo lo toca muy hondo en lo personal, aludió a la reciente experiencia de Brasil en la materia y agregó que la entidad formada podía contribuir a las inversiones de empresas brasileñas en Cuba.

También expresó su solidaridad con Cuba por los desastres provocados por los huracanes en una visita conjunta con Raúl al Estado Mayor de la Defensa Civil, cuyo jefe, el general Ramón Pardo Guerra, explicó que en los últimos 10 años Cuba padeció 18 ciclones tropicales, de los cuales 13 se convirtieron en huracanes, incluidos los más recientes y destructivos (Ike y Gustav). Lula se comprometió a proseguir con el esfuerzo solidario de su gobierno en esa dirección, lo que constituía uno de los objetivos de su viaje.

Se congratuló asimismo por la votación de la Asamblea General de la ONU, que por 185 votos contra tres condenó una vez más el infame bloqueo estadounidense contra la isla. Dijo que el próximo presidente de EEUU debía «poner fin a ese bloqueo inexplicable e inaceptable». Invitó a Raúl Castro a participar en la Cumbre de América Latina sobre Integración y Desarrollo en Salvador de Bahía el 16 y 17 de diciembre. Desde fuentes cubanas se destacó la importancia de esta reunión, pues «será la primera vez que los gobiernos de América Latina y el Caribe se reúnan a solas, sin la participación de extranjeros». No cabe duda de que Cuba dirá presente.

El mandatario brasileño aterrizó en La Habana en línea recta desde San Salvador, donde asistió a la XVIII Cumbre Iberolatinoamericana. Allí reclamó un acuerdo internacional para enfrentar la crisis económica. «Esta crisis ­señaló- adquirió un carácter sistémico y estructural y no podrá ser contenida sin un esfuerzo de coordinación internacional, el cual será ineficaz e injusto si no cuenta con los países en desarrollo». Agregó que se necesita «refundar los mecanismos de gobernanza mundial con mayor participación de los países en desarrollo y repensar los organismos financieros mundiales confiriéndoles la indispensable capacidad regulatoria», ya que «todos somos víctimas del comportamiento irresponsable de quienes especulan con esperanzas y venden ilusiones».

Es lo que venía sosteniendo Fidel Castro en sus ilustrativas Reflexiones. En la penúltima, del 30 de octubre, bajo el título «La peor variante señala que la crisis es consecuencia de los privilegios concedidos a EEUU en Bretton Woods en 1944″, analiza las recientes movidas de la Reserva Federal y del FMI, dice que «no cesan las máquinas de imprimir billetes (dólares)» y concluye que «el capitalismo desarrollado aspira todavía a seguir saqueando al mundo como si el mundo pudiera soportarlo». Al día siguiente, el líder cubano redactó otra nota, titulada «El encuentro con Lula», en la que abunda en estos temas. Incluye una carta enviada a Lula apenas éste pisó suelo cubano, cuando no estaba claro si tendría oportunidad de reunirse con él. Allí sostiene que «quien sea el gobernante de EEUU después de la actual crisis necesita sentir una fuerte presión de los pueblos del Tercer Mundo demandando soluciones en las que participen todos y no un grupo de estados». Informa que durante «una conversación, como siempre, amable y respetuosa» de casi dos horas intercambiaron opiniones sobre estos tópicos candentes, recibió una explicación de la labor desarrollada por el presidente brasileño y le agradeció su apoyo político y económico a Cuba.

Pero Bush, ya en declive, maniobra para que el 15 de noviembre en Washington se reúna exclusivamente el G-20 (en el cual por América Latina participarán sólo Brasil, Argentina y México). De cualquier forma quiere cerrarle la puerta a España, porque Rodríguez Zapatero retiró las tropas de Irak.

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