Dos años y medio de conflicto en el antiguo Zaire

Otra guerra se instalara en el corazón de Africa

Kinshasa, AFP

El joven general mayor Joseph Kabila, llevado el miércoles a la cabeza del ejército de la República Democrática del Congo (RDC) en sustitución de su padre, cuya suerte seguía siendo incierta este miércoles, fue encargado de la dura tarea de dirigir la coalición formada junto a Angola, Zimbawe y Namibia, en guerra desde hace dos años y medio en el antiguo Zaire.

A los 30 años de edad, Joseph Kabila, que dirige desde setiembre de 1999 el ejército terrestre, recibió el encargo de parte del gobierno de la RDC de dirigir el alto mando de las fuerzas armadas del país, lo que le llevará a tratar directamente con los aliados militares de Kinshasa.

Estos aliados se reunirán dentro de poco para estudiar la situación creada por el atentado contra el presidente Laurent Desiré Kabila, mientras se desarrollan combates en Katanga (sureste) y Ecuador (noroeste) contra las milicias rebeldes congoleñas apoyadas por Ruanda y Uganda, anunció el miércoles la televisión gubernamental de Zimbabwe.

«Zimbabwe no va a abandonar al pueblo del Congo, y todavía menos en este momento crítico. Queremos que estén tranquilos, que trabajen juntos y que eviten nuevos derramamientos de sangre», comentó el ministro de Defensa de Zimbabwe, Moven Mahachi.

Por su parte el gobierno angoleño, por voz de su ministro de Relaciones Exteriores, João Bernardo de Miranda, declaró «seguir la evolución del problema. Esperamos que se aclaren los hechos».

«Esperamos que las autoridades militares, que afirman controlar la situación, nos pongan al corriente. Nos informarán y sabremos tomar una posición en lo que concierne a nuestras relaciones con la RDC», añadió Miranda.

El gobierno namibio hizo saber que sus tropas «permanecen en posición defensiva» en RDC.

El objetivo mostrado por el presidente Kabila desde su llegada al poder de Kinshasa en mayo de 1997, fue dotar a la RDC de un ejército «fuerte y disciplinado» capaz de defender el territorio nacional, al contrario que las antiguas Fuerzas Armadas de Zaire del mariscal Mobutu, que se debilitaron con los años y que se hicieron famosas en 1991 y 1993 saqueando el país. Desde el principio de la guerra contra sus antiguos aliados, Ruanda y Uganda, que contribuyeron a su llegada al poder, el jefe del Estado lanzó una campaña de reclutamiento y de rearme para dirigir la batalla en el este, controlada por la coalición rebelde.

Vistas las reacciones de las tropas instaladas en la capital tras el atentado contra Laurent Desiré Kabila, este último ha logrado en parte su objetivo. La ausencia de excesos, hasta el miércoles por la tarde, por parte de los soldados ha sorprendido.

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