¿Cuál es el verdadero estado de salud de Pinochet?
Santiago de Chile, ANSA
Persisten las controversias por el real estado de salud del ex dictador chileno Augusto Pinochet, sometido a exámenes mentales y neurológicos por orden del juez Juan Guzmán que investiga su participación en 57 ejecuciones y 18 secuestros en octubre de 1973, semanas después del golpe militar.
Pinochet, de 85 años, aceptó los peritajes médicos y los facultativos nominados por la defensa, Sergio Ferrer, y por los querellantes, Luis Fornazzari, han sido los únicos en adelantar sus opiniones.
Para Ferrer, Pinochet «esta muy enfermo», en tanto Fornazzari afirmó que «no está loco y puede ser sometido a proceso».
Pero, tanto Ferrer como Fornazzari solo participaron como «especialistas adjuntos» y sin que sus conclusiones formen parte de la redacción del informe que está a cargo de otros seis facultativos nominados por la Corte Suprema de Justicia.
Sin embargo Ferrer y Fornazzari concuerdan en que Pinochet no ha perdido el principio de la realidad, pero difieren sobre los alcances exactos del término demencia e incluso discrepan sobre si esa palabra debe ser usada o no.
En Chile una persona solo puede eludir un juicio si es declarado demente o loco y no existe en la legislación la causa humanitaria que sirvió a Pinochet para lograr la libertad en Inglaterra.
Allí estuvo arrestado, desde octubre de 1998 hasta marzo de 2000, a petición de los tribunales de España que le querían juzgar por violaciones a los derechos humanos durante su régimen militar (1973-90).
Los seis médicos habrían concordado en que Pinochet padece de «demencia vascular subcortical leve a moderada» y también estarían de acuerdo en que no padecería de locura, propiamente dicha.
Pinochet no habría perdido noción de la realidad, de acuerdo al scanner cerebral, variados test neurosicológicos y electrosencefalogramas a los que fue sometido.
Ferrer y Fornazzari si bien coinciden en que las facultades mentales se encuentran disminuidas, discrepan sobre el concepto demencia. El avance de la ciencia médica determina hoy diversas profundidades de dicha enfermedad aunque la legislación penal chilena no lo reconoce. Así la demencia puede hacer perder al paciente sus funciones ejecutivas o una disminución de capacidades propias de la edad y en términos jurídicos tradicionales, locura o demencia significan «enajenación mental» o «privación de la razón».
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