Hay hace 208 años nuestro corresponsal estaba en París, cuando la Convención condenó a muerte a Luis XVI

17 de enero de 1793

La revolución comenzada hace poco más de tres años parece no detenerse, y está tomando un sesgo radical que nadie imaginaba.

Los observadores suponían que Francia se encaminaría por la senda inglesa, es decir hacia una monarquía constitucional, pero los acontecimientos de los últimos años están haciendo temer lo peor: que la dulce Francia caiga en manos de los harapientos y zaparrastrosos sin rey ni ley.

El día de hoy será recordado como una fecha clave. La Convención (el equivalente del Parlamento inglés) tomó la drástica decisión de sentenciar al rey Luis a morir en la guillotina, acusado de alta traición por conspirar contra la seguridad del Estado.

Hay que recordar que desde julio de 1789 el monarca había ido cediendo a las presiones de los revolucionarios, pero ya al año siguiente había abandonado el poder pretendiendo huir de Francia para buscar refugio entre la nobleza de otro Estado europeo. Este hecho le valió la desconfianza de los líderes revolucionarios y el desprecio del pueblo, y Luis junto a toda su familia fue mantenido en prisión.

Luego de encendidos discursos, se procedió a la votación nominal por lo que cada uno de los diputados tuvo que subir a la tribuna y anunciar su veredicto. De un total de 721 presentes, 387 se mostraron favorables a la pena de muerte; entre estos últimos se cuenta el primo del rey, Felipe Igualdad.

En la fría noche del invierno parisino, nuestro corresponsal se refugió en una taberna donde varios obreros bebían aguardiente y conversaban con apasionamiento. Luego que el patrón le sirvió un calvados, el periodista alzó su vaso a la salud de la República. Todos los parroquianos adhirieron al brindis con gritos de A bas le roi! Mort aux vaches! (¡Abajo el rey! ¡Mueran las vacas!)

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje