CRONICA DE UNA MASACRE

A las 6.30 de la madrugada del lunes 23 de enero de 1989, un grupo de 42 militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) irrumpió en el cuartel del Regimiento de Infantería Mecanizada Nº 3 «General Belgrano», en La Tablada. Era el último año del presidente radical Raúl Alfonsín. Enrique Nosiglia era ministro del Interior y Horacio Jaunarena, de Defensa.

Los asaltantes alegaron tener información que se estaría gestando un golpe militar en el cuartel «General Belgrano», ubicado en el partido de La Tablada, en el municipio de La Matanza, en la provincia de Buenos Aires.

El grupo, integrado por mujeres y hombres, irrumpió en los cuarteles tras «embestir y derribar el portón de entrada» con un camión de transporte de gaseosas, que había sido robado cinco minutos antes, y cinco o seis automóviles.

Casi de inmediato fueron rodeados por fuerzas policiales con un total de 3.500 efectivos, que se mantuvieron allí hasta la llegada de las tropas del Ejército, a media mañana del mismo día.

El factor sorpresa y la utilización de armas de fuego propiciaron la toma del edificio con gran rapidez.

A las nueve de la mañana, el Estado Mayor del Ejército le informaba al presidente argentino que «alguien» ­según los diarios de la época esa fue la palabra utilizada­ había copado el cuartel militar de La Tablada.

«¿Son carapintadas?», fue lo primero que preguntó el Gobierno, que apenas 40 días atrás había vivido la sublevación de Mohamed Alí Seineldín en Villa Martelli. «Todavía no sabemos, fue la respuesta».

Al mediodía del lunes el panorama en el cuartel de una película de guerra y terror. Los vehículos con que habían ingresado estaban aplastados. Las tanquetas les habían pasado por arriba.

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