EL EFECTO "BRADLEY"
La buena performance de Obama tras los tres debates no es suficiente para ganar las elecciones del próximo 4 de noviembre. Faltan menos de tres semanas y no está dicho todo aquí. El corresponsal de CNN en español, Juan Carlos López, comentó a LA REPUBLICA, que aún falta un trecho importante para los comicios y el voto indeciso en algunos estados puede jugar su papel. En opinión del experimentado periodista, la buena ventaja que lleva Obama podría hacer que muchos desistieran de votar, ante el exceso de triunfalismo. Los próximos días serán vitales, y dependerá de las cartas que juegue el senador republicano para poder remontar la diferencia. Entre las encuestadoras hay nerviosismo. Temen sorpresas. Hay tras grandes desafíos que preocupan a los expertos que estudian las costumbres de los votantes estadounidenses. El papel del racismo, el voto de los jóvenes y el compromiso de los ciudadanos de raza negra.
Esta semana las encuestas realizadas por las cadenas de televisión ABC y CNN, la empresa Gallup y el diario The Washington Post dan a Obama una ventaja de entre 8 y 11 puntos.
Pero la historia está presente. A tres semanas de que los estadounidenses votaran, sólo Ronald Reagan pudo superar una diferencia tan amplia con tan pocos días y ganar el 4 de noviembre de 1980 a Jimmy Carter. «Si Obama pierde, los electores habrán cometido un gran error que tendrá mucho que ver con prejuicios raciales», escribió en The Washington Post el prestigioso profesor de Derecho afroamericano Randall Kennedy. Hoy ya no se da como antes el racismo lleno de odio y violencia, pero en cambio hay una forma de «prejuicio más bien vago, refinado, subliminal».
Algunos asesores demócratas opinan que los resultados serán muy ajustados porque el factor raza será determinante, ya que cuando los votantes blancos se metan en su cabina para votar, tendrán que responder a una pregunta que determinará el resultado final de estos comicios presidenciales: Están preparados para votar a un negro. Sin testigos pueden votar a quien quieran y sin dar explicaciones. Los encuestadores admiten que muchos de los consultados que responden que no saben a quien votar, son aquellos que no se atreven a admitir que votarán por McCain para que el encuestador no piense que es un racista. Y también entre los blancos que responden que apoyarán a Obama hay muchos que mienten, para no dar la misma impresión, explican algunos expertos.
Durante los años 80 y 90 en las elecciones en las que un blanco se enfrentaba a un ciudadano negro para alcalde, gobernador y congresista, siempre el aspirante blanco tenía en las encuestas menos votos que su rival afroamericano. Sin embargo, cuando los votos se contaban casi siempre ganaba, recordaron los analistas en la Universidad neoyorquina tras el debate.
Nadie sabe si las diferencias existentes ahora a favor de Obama serán lo suficientemente amplias para superar el factor raza y si al final ganará. Aunque muchos encuestadores advierten que la victoria abrumadora que muchos predicen no se produciría, finalmente. Porque hay dos grupos de población que nadie sabe cómo se comportarán. Los estadounidenses mayores de 21 años, jóvenes que nunca han votado, estudiantes y gente que acaba de entrar en el mercado de trabajo se han decantado mayoritariamente a favor del aspirante demócrata y se han convertido en uno de sus bloques de votantes más fieles. Pero, los jóvenes suelen quedarse en casa o en sus universidades y no votan en las elecciones presidenciales, teniendo en cuenta además que todos los sondeos pronostican el triunfo del senador negro.
Por tanto, el 4 de noviembre su participación es una incógnita que tendrá mucho peso en Estados como Virginia, Carolina del Norte y Florida con mucha población universitaria y en Colorado o Nuevo México, donde hay mucha gente joven e hispanos treintañeros que nunca hasta ahora han votado. Millones de estadounidenses de raza negra tienen por vez primera un motivo orgulloso para acudir a las urnas porque hay un candidato con su mismo color de piel que puede ser presidente. La pregunta es si será esta una razón suficiente para movilizar a un sector del electorado que suele no estar interesado en la política. Los expertos en sondeos admiten que no saben cuál será su comportamiento final aunque la motivación de hacer historia y elegir a un negro será muy importante para muchos y acudirán finalmente a las urnas, opinan.
Todas las encuestas favorecen a Obama, pero los asesores demócratas aún no cantan victoria. Le temen al llamado efecto Bradley. El alcalde negro de Los Ángeles Tom Bradley aparecía en las encuestas como el gran favorito para convertirse en gobernador de California en 1982. Pero luego perdió: muchos votaron lo opuesto de lo que habían adelantado al ser consultados. Los conservadores, entre tanto, reaccionan con sorna al reproche de racismo: «La izquierda no puede imaginar (…) que millones de estadounidenses sencillamente dudan de este niño maravilla demócrata», según el publicista Brett Johspe:
«Si Obama pierde, todos los estadounidenses se convertirán en víctimas de esta táctica abyecta que supone que una derrota tendrá motivaciones racistas».
«Por cada uno que no vote a Obama por el color de su piel habrá dos o tres que lo voten porque creen que es tiempo de que un negro sea presidente», escribió el publicista conservador Michael van der Galien. «Eso curaría a Estados Unidos de su pasado racista». Por otra parte, concluye, Obama cosechará más de un 90 por ciento del voto negro, precisamente gracias a ser negro. «Si Barack Obama llega a las elecciones con una ventaja de cinco puntos en las encuestas y después pierde, las consecuencias serían muy, muy, muy dramáticas», advirtió en la CNN quien fuera jefe de estrategia del ex presidente Bill Clinton.
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