ESTRATEGIAS
Mientras los republicanos tratan de defender la imagen de McCain como conocedor de los asuntos hispanos, la campaña de Obama armó una serie de conferencias telefónicas con unos 250 líderes hispanos de todo EEUU para que tuvieran un diálogo directo. McCain, que fue co-autor, junto con el senador demócrata Ted Kennedy, de un ambicioso proyecto de reforma inmigratoria en 2006, ha ido abandonando su postura original ante la molestia de los más conservadores de su partido, lo que, por otro lado, le ha impedido mostrarse como el defensor de los inmigrantes, según varios expertos. «Nuestra estrategia principal es que la comunidad hispana no olvide la historia de John McCain y su trabajo en asuntos que han sido importantes para nuestra comunidad», dice Leonard Rodríguez, jefe de asesores hispanos de McCain.
En el lado demócrata, Obama formó un equipo de asesores hispanos, el Comité Nacional de Asesores Latinos, encabezado por Federico Peña, ex secretario de Transporte en el gobierno de Bill Clinton, e integrado por ex funcionarios demócratas, congresistas, sindicalistas y un líder evangélico.
El candidato republicano también obtuvo el respaldo de congresistas y ex funcionarios hispanos como los hermanos cubanos Mario y Lincoln Díaz-Balart, representantes por Florida; Luis Fortuño, representante por Puerto Rico, el senador por Florida Mel Martínez y la mexicana Rosario Marín, actual secretaria de Estado de California y que fue tesorera del primer gobierno de Bush. Por su parte, la cubana americana Illeana Ros-Lehtinen es una de las figuras con más apoyo entre la base conservadora republicana, un reconocimiento que posee también en su estado de Florida, donde fue elegida por un 62% de los votantes en su última reelección en el año 2006.
Marín resume la filosofía de la campaña del republicano: «Nosotros necesitamos el 40% del voto latino, si obtenemos más que eso ganamos claramente».
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