Entrevista. Gobernador de Nuevo México y ex secretario de Estado del presidente Clinton

Bill Richardson: El presidente debe prestar más atención a América Latina

El ex secretario de Estado del gobierno de Bill Clinton y ex embajador de EEUU ante la ONU, afirmó que «la elección aún no está ganada», y agregó que si Obama es electo presidente «deberá dialogar con Chávez y resolver el tema de Cuba». El gobernador se mostró partidario de intensificar las relaciones con América Latina y anunció que le recomendará a Obama que realice una gira por la región. Se mostró partidario de resolver el tema de la inmigración «sin muros».

Richardson, quien recordó a un ex embajador uruguayo que fue su compañero de estudios, sostuvo que un porcentaje de votantes hispanos dice estar indeciso, sobre todo en estados clave, pero aclaró que los votantes latinos siguen moviéndose a Obama motivados sobre todo por la crisis económica.

«En Nuevo México y en Nevada, por ejemplo, veo un movimiento muy rápido y muy fuerte entre los votantes latinos hacia Obama. Todavía no llegamos a nuestra meta, que es el 65% del voto latino, pero vemos el movimiento especialmente entre los hispanos mayores de edad o de edad media, porque la mayor parte de los jóvenes hispanos ya está con nosotros», dijo Richardson al dialogar en Nueva York con LA REPUBLICA.

La idea que circula en el cuartel general de Obama es que lograr 70% del voto latino a nivel nacional sería lo ideal, pero se habla de obtener un 65% de ese voto.

Juan Andrade, experto en el voto latino y presidente y director ejecutivo del US Hispanic Leadership Institute, entiende que Obama debería lograr más de 70% del voto latino para ganar la Casa Blanca.

Según Richardson, tanto en su estado como en otros a través del país, tuvo que darse la transición entre los votantes latinos que apoyaron a la senadora Hillary Clinton durante las primarias demócratas, para pasarse ahora al bando de Obama.

«Estoy seguro de que va a llegar al 65% en las tres semanas que faltan para la elección», agregó quien fuera también precandidato en las primarias demócratas.

Aunque se especula que el factor racial podría impedir que ciertos hispanos apoyen a Obama, el primer afroamericano en la historia de EEUU en ser nominado a la Presidencia, Richardson afirmó que la preocupación por el curso de la economía supera cualquier otro tipo de consideraciones.

«La crisis económica va a ser el tema principal y pese a cualquier preocupación que hayan tenido los votantes hispanos en otros aspectos, va a ser más abrumador el tema económico», afirmó Richardson.

Obama, agregó, ha abordado el tema de frente mientras los hispanos ven al nominado republicano John McCain «con una campaña negativa y atacando a Obama, y por eso veo que se está dando ese movimiento en las encuestas hacia Obama porque nuestra comunidad, que es positiva, patriota y quiere soluciones, no quiere ver sólo peleas negativas», concluyó Richardson.

En los últimos días la campaña de McCain ha enfatizado en el tema económico con propuestas concretas tras las críticas recibidas por centrarse en ataques contra el carácter de Obama mientras los votantes sólo desean soluciones a sus males económicos

En el caso de inmigración, a pesar de que ambas campañas recalcan que sus candidatos tienen interés en el problema, sólo lo han desarrollado en reuniones con organizaciones hispanas o en entrevistas con medios de comunicación en español.

Ni Obama ni McCain han hecho alusión a la cuestión inmigratoria en ninguno de sus debates y nunca ha sido un tema central en sus entrevistas con los medios.

Algo que une a ambos es que tanto McCain como Obama concentran sus esfuerzos en los estados donde identifican que los latinos podrían marcar una diferencia y en los que el voto general no tiene una tendencia clara.

Esos estados clave son Florida, Colorado, Nevada y Nuevo México, todos ellos con altos números de población y votantes latinos.

Los dos candidatos están aplicando estrategias que consisten, según sus voceros, en capturar el voto hispano que favoreció a la senadora Hillary Clinton en las elecciones primarias demócratas, rodearse de asesores hispanos, emplear millones de dólares en publicidad y movilizar a miles de militantes que tocan de puerta en puerta buscando apoyo entre los latinos.

«Esta campaña es de abajo hacia arriba: hay que tocar las puertas de las comunidades, comunicarse directamente con los votantes y tratar al votante latino con el respeto que se merece», entiende Raúl Grijalva, representante por Arizona ante el Congreso y asesor de Obama.

Otra activista que hace proselitismo a favor del demócrata, Geoconda Argüello, lo resume: «Nos identificamos con Obama porque fue un organizador como nosotros y sentimos que es un líder verdadero». Argüello es presidenta de la sección 226 del Sindicato Nacional de Trabajadores Culinarios de Nevada.

Texas es reflejado en las encuestas como una victoria sólida para McCain, con una ventaja general de unos 13 puntos sobre Obama.

Sin embargo, John Zogby, presidente de Zogby International, una firma encuestadora nacional, pronostica que es probable que Texas sea cada vez menos republicano. «Si la diferencia entre McCain y Obama llega a ser de un dígito en estas elecciones, eso sería suficiente para afirmar que Texas está siendo competitivo».

«Hay menos probabilidades de ganar Texas, pero los demócratas van a ganar en ciudades como Houston, Dallas, San Antonio y el Valle del Río Grande y los candidatos locales van a resultar beneficiados», explicó Robert Stein, experto en Ciencia Política de la Universidad de Rice.

Una encuesta publicada por la firma Gallup muestra que 64% de los hispanos en EEUU votaría por Obama mientras que un 26% lo haría por McCain. Otra encuesta realizada por el centro de investigación Pew Hispanic Center arrojó un resultado muy similar: 66 a favor de Obama y 23 por McCain.

Una de las principales desventajas para McCain entre el electorado hispano es su asociación con el actual gobierno del presidente George W. Bush. «Eso es a través de los republicanos antiinmigrantes que dañaron la marca republicana con toda la protesta y la ola contra la inmigración», reconoce el abogado de Houston Jacobo Monty, quien ejerce de asesor hispano de McCain.

Por otro lado, en los estados clave, «un número muy grande de hispanos ha servido en las Fuerzas Armadas y McCain trata de demostrar que él es quien apoya más a los veteranos, y las prestaciones, lo que afecta mayormente a los hispanos», explica Stein.

A pocos días de la elección los votos latinos de Hillary Clinton están en disputa. Un ejemplo del reto para Obama son algunos líderes demócratas que en estados clave como Nevada y Colorado, se han pasado a las filas de McCain por su decepción con la nominación de Obama. Entre ellos está Fernando Romero, quien trabajó como director de la campaña hispana del ex precandidato presidencial demócrata Bill Richardson en Nevada, y Silver Salazar, ex partidario de Hillary Clinton y líder demócrata en Colorado. Salazar, que sigue siendo demócrata, dice que empezó a trabajar en la campaña de McCain tras la derrota de Clinton en las primarias, ya que no le convence Obama, y formó un grupo llamado Demócratas por McCain.

«Estamos trabajando muy duro para lograr que los que votaron por Hillary se vengan con McCain», dice Salazar, ex veterano de la guerra en Vietnam, quien explica que su grupo va puerta por puerta en diferentes regiones de Colorado.

Por su parte, los partidarios de Obama entendieron que era necesario integrar a gente que fue parte del equipo de Clinton, pues «ella tenía la mayoría del apoyo de nuestra comunidad», reconoce Grijalva.

Pero las ventajas de Obama son varias. La crisis económica, es una de ellas, dicen los analistas.

«Sospecho que eso obedece a que la crisis económica se ha convertido en un tema nacional, particularmente para los hispanos, porque ellos sufren desproporcionadamente el desempleo, el costo elevado de la gasolina», explica Stein.

La propia campaña de Obama reconoce la ventaja de la cri
sis para convencer a los latinos pro-Clinton para que apoyen a Obama, y no se sientan tentados a votar por McCain. «No ha sido difícil debido al clima antiinmigrante que hay en el país bajo un gobierno republicano, y por los problemas económicos», dice Nativo López, presidente de la Asociación Política México-Americana, una organización hispana con sede en California.

Además, la inversión masiva que el candidato demócrata ha hecho en publicidad para hispanos, de 20 millones de dólares, ensombrece los alrededor de 5 a 7 millones que habría invertido McCain, según una fuente de la campaña, ya que McCain no publica oficialmente las cifras.

En Nuevo México, con la influencia del gobernador Bill Richardson en el electorado hispano, Obama aventajaba la 61 a 20% a McCain entre los hispanos, según una encuesta de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Elegidos y Designados (Naleo, por sus siglas en inglés). Según varias encuestas, la tendencia de voto general en ese estado es de 49,8 contra 42,5% a favor de Obama.

Bill Richardson, reconoce que el demócrata John Kerry habría sido presidente hace cuatro años si hubiera ganado Nevada, Nuevo México y Colorado. En Colorado, según la misma encuesta de Naleo, el voto hispano favorecía a Obama en 63%, frente 15% para McCain. En ese estado, la ventaja general de Obama es de cuatro puntos. En Nevada, la ventaja del voto hispano para el demócrata sería de 55 a 14%, frente a una ventaja generalizada de 3 puntos. McCain llevaría tres puntos de delantera a Obama en Florida.

«Pienso que la clave para la elección han sido estos tres estados y que el margen de victoria es el voto hispano», afirmó Richardson a LA REPUBLICA.

En 2004, Bush ganó la elección en Nuevo México por unos 6.000 votos y 290.000 latinos votaron.

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