Una parte de EEUU ignora a Martin Luther King

Washington, ANSA

Martin Luther King, el campeón de la lucha por los derechos civiles de los negros norteamericanos, es recordado en Estados Unidos, en una festividad ignorada por una parte del país que contribuyó a cambiar.

Luther King es un héroe y una continua fuente de inspiración para muchos norteamericanos, pero al mismo tiempo es un perfecto desconocido para muchísimos otros.

Un ejemplo del destino dividido de King es el museo que en Atlanta, su ciudad natal, recuerda su extraordinaria vida y su dramática muerte (fue asesinado de varios disparos en Memphis en 1968): el registro de visitantes está lleno de firmas de extranjeros, pero casi ningún norteamericano.

Si se pregunta a un residente en Atlanta dónde queda el Martin Luther King Historic Site, nadie tiene la más pálida idea. El sitio comprende la iglesia Ebenezer Baptist, donde el reverendo pronunció los legendarios sermones de revuelta y rescate para los negros norteamericanos, su casa natal y su tumba.

En los intentos del Servicio de Parques Federales, el sitio debía convertirse en un punto de encuentro para las comunidades del barrio, Sweet Auburn, pero la zona se estaba degradando, y algunos de los edificios fueron ocupados por drogadictos y vagabundos.

Por ello se comenzó un costoso proyecto de restauración, orientado a devolver su brillo a la zona y atraer visitantes. Entre los programas del sitio histórico, hay conciertos de gospel, visitas informativas y el infaltable puesto de recuerdos vinculados a la época de lucha por los derechos civiles.

En 2002, la universidad donde estudió King, el Morehouse College, abrirá un centro cultural donde dará cursos sobre la resolución no violenta de conflictos.

El proyecto para la restauración de la zona fue fuertemente deseado por la familia King, y hecho propio por los habitantes del barrio, orgullosos de la herencia del reverendo.

Pero a más de 30 años de su muerte, el recuerdo de King y su herencia ideal no pertenecen a todos los norteamericanos: el Martin Luther King Day es una festividad celebrada casi únicamente por el sector público, e ignorada por una vasta parte del sector privado.

A lo largo de los años, diversos estados intentaron eliminarla de su calendario, por sentirla impuesta de parte del gobierno central y poco amada por su población blanca y conservadora.

Para celebrar el King Day, de todos modos, el presidente electo George W. Bush acudió a una escuela de Houston (Texas), donde es fuerte la mezcla racial entre blancos, negros e hispanos, para hablar de la herencia del líder de los derechos civiles y la importancia de la escuela.

En las últimas elecciones, los negros norteamericanos votaron por Al Gore en un porcentaje de 9 a 1, pero Bush, en un intento de mejorar su imagen ante ellos, incluyó a varios en su gobierno.

Uno de ellos, el futuro ministro de Instrucción, Rod Paige, acompañó al presidente electo en su visita escolar de ayer.

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