Argentina marcha rumbo a los comicios de octubre

Alvarez no quiere hablar de elecciones, sí de problemas

Isidoro Gilbert – Argentina

No para el ex vicepresidente, Carlos «Chacho» Alvarez quien al referirse ayer a una serie de reuniones –de las que informó LA REPUBLICA el domingo– para analizar una megaencuesta y comenzar a delinear tácticas electorales, señaló que él no irá a ellas porque se demostraría «cuán lejos estamos de las demandas y necesidades de la gente».

Chacho está presionado para que acepte ser el candidato a senador nacional por la Alianza en el distrito porteño, pero él sostiene que antes de hablar de candidaturas hay que saber cuál será el mensaje para los ciudadanos. Por lo pronto en la víspera hizo un llamamiento a no votar a los senadores que aspiran a su reelección en octubre próximo, que incluye a varios radicales que no solo por eso lo detestan y «fijarse bien quiénes son los que se van a presentar a los comicios, para no vivir el malhumor y la bronca social que tienen sobre la política», las personas sencillas.

Alvarez adelantó que la «primera quincena de febrero» presentará una propuesta para «refundar» el Senado y se queja por la insistencia de gran parte de la dirigencia política de «hablar con tanta anticipación del tema de las candidaturas» y advirtió que la Alianza «debería estar más preocupada en la propuesta que llevará a la ciudadanía de cómo refundar el Senado, que de las postulaciones».

«Después de lo que pasó en el Senado –en alusión a los pagos de presuntas coimas a legisladores para aprobar la ley de reforma laboral– no se puede hablar de elecciones sin plantear que la Alianza va a tener un programa sólido y serio dentro del cual se explique qué nueva institución vamos a dar a los ciudadanos».

En esa línea de pensamiento, y tras recalcar que el funcionamiento del Senado «es bochornoso», el ex vicepresidente consideró como «una tomadura de pelo a la población que haya senadores que trabajaron en esta institución y que ahora estén pensando en ser candidatos» para un nuevo período. Advirtió a dirigentes de la Alianza que tengan «cuidado» con «agitar el tema de las candidaturas con tanta anticipación», porque ello podría provocar «un desgaste y un cansancio mayor del que ya tiene la población con respecto a la política».

 

Polémica interna

Por su lado el ministro del Interior, Federico Storani, admitió que el gobierno estudia el escalonamiento de las elecciones legislativas de octubre y si bien intentó minimizar que la compulsa constituya un «test» para la Alianza, consideró que va a «definir la gobernabilidad».

«Este es un año muy importante porque (con las elecciones legislativas) se puede definir la gobernabilidad para el gobierno». «La oposición en el Senado Nacional tiene casi los dos tercios. Es fundamental tratar de revertir esa tendencia, para poder acompañar este proceso de reactivación económica, de descenso del desempleo. No va a ser tan sencillo si uno no tiene suficiente poder político», insistió el ministro.

El peronismo tiene otros planes y pese al verano, hay encuentros y futuras cumbres de sus pretendientes más notorios, con el horizonte puesto en evitarle al gobierno que consiga sus objetivos. Más aun: ellos hablan de que habrá «un voto castigo», y no es improbable.

La Alianza ha sufrido desgajos por izquierda (se fueron del Frepaso los socialistas democráticos y otros partidos menores), hay una docena de legisladores frentistas disgustados porque después de que su liderazgo sostuviera su oposición a reformar la ley de jubilaciones, ahora aceptaría negociar algunas variantes, que quieren «bajar» el decreto de necesidad y urgencia que le dio vida, aun aliándose al peronismo. Algunos de estos legisladores podrían pasar también a la disidencia activa.

Por lo tanto, aunque el justicialismo no gane nuevas voluntades el peligro para el oficialismo es que pierda votos respecto a 1999. Es lo que el gobierno procura impedir.

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