Pese a celulares, los jóvenes japoneses se rebelan
Tokio, ANSA
La primera ceremonia del siglo para la mayoría de edad, que en Japón se alcanza a los 20 años y se celebra a mediados de enero, coincidió con una violenta e inesperada rebelión de los jóvenes hacia la autoridad constituida.
Según dicen, la memoria del emperador –lo que significa desde hace 2.600 años hasta ahora–no recuerda que haya sucedido nunca nada semejante.
En Takamatsu, en la isla de Shikoku, algunos nuevos mayores de edad lanzaron chiflidos e hicieron sonar tambores contra el alcalde, que con gran pompa daba un discurso en el teatro de la ciudad.
En Kannonji, en la prefectura de Kagawa, alguien hizo explotar durante la ceremonia un fusil de juguete, mientras en la ciudad de Kochi, también en la isla de Shikoku, el gobernador de la prefectura y los jóvenes pelearon a los gritos, insultándose con malas palabras.
Allí donde todo parecía transcurrir tranquilamente, mientras tanto, en realidad gran parte de los nuevos mayores estaba ocupada intercambiando mensajes y correos electrónicos sobre sus celulares multicolores. En todo caso, no estaban escuchando las palabras rituales de alcaldes y gobernadores.
Celulares que desde la próxima primavera boreal contarán, según se supo ayer, con una dispositivo «pintor», capaz de convertir automáticamente en su pantalla unas 500 palabras en dibujos y colores.
«Los jóvenes de hoy viven de intuiciones sensitivas. Más que por las palabras, se sentirán estimulados por los dibujos», dijo uno de los inventores del nuevo dispositivo, ya pensando en negocios dorados.
El celular parece el dios soberano de los jóvenes japoneses rebeldes. Con cifras de difusión increíbles, no tanto por el número absoluto de teléfonos –lo posee un japonés de cada dos– sino por el número de abonados a los servicios de Internet y e-mail vía celular: son unos 17 millones para el gestor número uno de telefonía móvil de Japón, «Do Co Mo», de la NTT.
Se trata de una red que pone a la empresa en la cumbre mundial para este tipo de servicio.
Pero aparte de esto, entre las ventajas que ofrece el celular está la posibilidad de una rebelión silenciosa. Mucho más segura que la revuelta abierta de los cinco contestarios al son de chiflidos y tambores en Takamatsu, que fueron arrestados.
Lo saben bien muchos profesores universitarios: el último número de la revista Yomiuri Weekly refiere la conversación entre dos docentes de la Facultad de Ingeniería de una de las mayores universidades del país: al colega que le señalaba que el clima durante las lecciones había mejorado porque los alumnos no hablaban más entre sí, el amigo le aconsejaba no ilusionarse.
En efecto, los jóvenes no hablan en clase solo porque están demasiado ocupados intercambiando mensajes de e-mail en sus celulares.
Según la investigación de un docente de la Universidad femenina de Konan, de la prefectura de Hyogo, las estudiantes mandan en promedio 2,8 mensajes a los amigos durante las lecciones, con picos de hasta 20 para las más fanáticas.
«Los jóvenes de hoy no creen más en casi nada de lo que dicen los ancianos, las instituciones, los profesores. Comunicarse solo entre ellos es el signo de su revuelta y el celular lleno de accesorios, con Internet y e-mail, es su mejor arma», concluyó el docente de la Universidad de Konan.
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