Las 13 claves para llegar a la presidencia
En el 2004 votaron 125 millones de personas en las elecciones presidenciales, alrededor del 88 por ciento de los votantes empadronados. Los expertos creen que la concurrencia en 2008 estará entre los 125 y los 200 millones de votantes, la cantidad más alta de la que exista constancia histórica, informaron fuentes del gobierno.
En las elecciones primarias de 2008 para elegir candidatos a presidente votaron cerca de 58 millones de estadounidenses. Una cifra sin precedentes de 6,5 millones de personas menores de 30 años votó en las elecciones internas del 2008, y se espera que la concurrencia electoral de este grupo demográfico sea también elevada en las elecciones generales.
Demócratas y republicanos siguen hoy con atención todas las encuestas, a menos de un mes de las elecciones.
Contar con un método certero para predecir el ganador de una elección presidencial ha sido por largo tiempo el sueño de los encuestadores y los expertos políticos. Un científico ruso y un historiador estadounidense han creado una fórmula que en las seis elecciones pasadas no ha fallado. El 4 de noviembre se podrá comprobar si el método de las 13 claves puede adjudicarse otra victoria electoral.
La fórmula incorpora 13 variables, o claves, que pueden ser clasificadas como verdaderas o falsas. La fórmula predice que si cinco o menos de esas claves son falsas, el partido titular en el gobierno ganará la elección. Las claves analizan el crecimiento económico, los asuntos internacionales y nacionales, los problemas sociales y los escándalos políticos, e ignoran a la publicidad, estrategias noticiosas y los debates, o sea las técnicas frecuentemente utilizadas en las campañas políticas en Estados Unidos.
Las campañas asumen que la publicidad y las estrategias políticas convencen al votante. Las 13 claves sugieren que el votante está más influido por desempeño de la administración de la Casa Blanca que por lo que hagan los candidatos que aspiran a llegar a la presidencia.
Si el resultado de las campañas fuera tan aleatorio como tirar una moneda, entonces la posibilidad de predecir seis elecciones consecutivas sería de 1 en 64, es decir del 1,6 por ciento.
En 1981 el geofísico ruso Volodia Keilis-Borok, de la Academia de Ciencias, y el historiador estadounidense Allan J. Lichtman, de la American University, eran profesores visitantes en el Instituto de Tecnología de California. Al conversar, descubrieron su mutuo interés en la política de Estados Unidos, especialmente en las elecciones.
Keilis-Borok se dio cuenta de que algunas de las técnicas que se aplicaban para pronosticar terremotos, denominadas pautas de reconocimiento, podrían aplicarse a las elecciones presidenciales. El candidato del partido en el gobierno, fuera el presidente titular o no, gana el mérito o la culpa por el desempeño realizado en los cuatro años precedentes.
Combinando la secuencia de las pautas con el análisis histórico, Keilis-Borok y Lichtman identificaron una serie de postulados, cuyas respuestas, en formato verdadero o falso, podían aplicarse para pronosticar si un partido gobernante podía ganar la reelección. Se examinaron 13 postulados para ver si sus respuestas se correlacionaban con cada resultado electoral desde 1860. Algunas se omitieron, como las relacionadas con el impacto político del vicepresidente o si la elección se realizaba en época de guerra, dado que tenían un vínculo débil con el resultado de los comicios.
Utilizando los postulados restantes, Keilis-Borok y Lichtman aplicaron un algoritmo para reconocer pautas, denominado Distancia Hammings, e identificaron 12 que retrospectivamente pronosticaron a los ganadores del voto popular en cada elección realizada entre 1860 y 1980, con excepción de la elección de 1912.
Con ayuda del estadígrafo Harry N. Davey, de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, alteraron y ampliaron las variables hasta lograr un conjunto de 13 preguntas, que pronosticaron con certeza el resultado de todas las elecciones en ese período.
El análisis fue originalmente publicado en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, y ampliado posteriormente por Lichtman y Ken DeCell en libro que titularon «The 13 Keys to the Presidency».
Lichtman predijo, a partir de 1981, el ganador de todas las elecciones presidenciales subsecuentes, con por lo menos 10 meses de antelación. En noviembre de 1982 Estados Unidos atravesaba una grave recesión económica. En las elecciones previstas 10 meses después, el Partido Republicano, en el poder, perdió 27 escaños en la Cámara de Representantes, pero Lichtman, en contra del criterio político popular de entonces, pronosticó correctamente que el presidente republicano Ronald Reagan sería reelecto en 1984.
Hasta el momento el «modelo de claves» de Keilis-Borok y Lichtman parece ser más certero que varias otras conocidas fórmulas para hacer pronósticos.
Ray Fair, profesor de economía en la Universidad de Yale, elaboró un modelo basado en la inflación y el crecimiento del producto bruto interno. Como las claves, el modelo de Fair ignora el resultado de encuestas pero falló en pronosticar el resultado de las elecciones de 1992 y de 1996. El modelo del economista Douglas Hibbs, basado en los cambios en los ingresos disponibles, predijo incorrectamente el resultado de las elecciones de 1996 y del año 2000.
Una advertencia en relación a las claves es que solamente predicen al ganador del voto popular, lo que no siempre concuerda con el voto electoral. Antes de la elección de 2000, las claves pronosticaron correctamente que el demócrata Al Gore ganaría el voto popular, pero sin embargo fue el republicano George W. Bush el que ganó el voto en el Colegio Electoral y fue elegido presidente.
A diferencia de otros modelos, las claves no pronostican el margen de victoria ni ofrecen cálculos sobre el porcentaje de votantes que apoyará a uno u otro candidato. También las claves son específicamente dedicadas a las elecciones presidenciales.
Lichtman y Keilis-Borok trataron de mostrar que las diversas variables son importantes al analizar las competencias en la Cámara de Representantes y en el Senado. En 1989 ambos publicaron un modelo para predecir las elecciones para el Senado, pero su modelo no ha tenido una de certeza del cien por ciento.
Si las claves reflejaran verdaderamente la conducta del votante estadounidense, entonces las encuestas, los consultores políticos y los estrategas serían irrelevantes. Los candidatos presidenciales, especialmente aquellos de los que se predice que perderán, posiblemente podrían arriesgar más con temas decisivos y no se ocuparían en buscar la seguridad, dijo Lichtman.
Agregó que el éxito de su fórmula también sugiere que los candidatos presidenciales deben tener el candidato a la vicepresidencia mejor calificado, y no deben tratar de equilibrar la boleta con un vicepresidente que convoca a una región o a un grupo demográfico particular.
¿Qué auguran las claves sobre la próxima elección de noviembre? Lichtman escribió que, sin que importara quién estuviera en la boleta electoral, los demócratas ganarán la Casa Blanca en el año 2008. Solamente un cataclismo, sin precedentes en la política de Estados Unidos, podría salvar las esperanzas de los republicanos, dijo el experto.
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