LOS GRANDES ELECTORES DECIDEN
Hoy, a menos de un mes de la cita con las urnas, según los encuestadores, la preocupación de los votantes estadounidenses por la situación de la economía, favorece al candidato presidencial demócrata Barack Obama y no al republicano John McCain. Obama se beneficia de la creencia entre los votantes de que los demócratas son mejores para tratar los asuntos internos del país y de que cuando las cosas van mal, los votantes castigan al partido en el poder. En una encuesta de Washington Post-ABC News, 50 por ciento de los votantes dijo que confiaba más en Obama que en McCain en cuanto a la gestión de la economía, mientras el 39 por ciento dijo que confiaba más en McCain. Larry Jacobs, encuestador experto en el Centro para el Estudio de la Política de la Universidad de Minnesota, indicó que, aunque los votantes no comprendan todos los detalles de la crisis financiera, las actitudes basadas en la costumbre, entran en juego. Sobre los asuntos de seguridad nacional, el beneficio de la duda favorece a los republicanos, que se perciben como más fuertes y decididos. Cuando se trata de asuntos económicos y de bienestar social, se considera que los demócratas atienden más y con más dedicación a estos asuntos. El republicano McCain es víctima de sus propias palabras. El 15 de setiembre afirmó: «nuestra economía permanece fuerte en lo fundamental». La crisis en Wall Street lo puso en evidencia. Sin embargo, las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en las que el demócrata Obama y el republicano McCain se disputarán la Casa Blanca, se decidirán en un puñado de Estados clave, donde el peso de uno u otro partido elegirá al titular de la Casa Blanca. En virtud de las reglas electorales, el presidente no es escogido por el voto directo de los ciudadanos, sino por grandes electores elegidos en cada Estado. Para ser electo presidente en Estados Unidos, es necesario lograr el voto de 270 electores de un total de 538. Cada uno de los 50 Estados dispone de tantos electores como legisladores en el Congreso. Todos los Estados, excepto Maine y Nebraska, distribuyen todos sus electores al candidato con más votos. Por ello, importa más el número de Estados que apoyan a un candidato que la cantidad de votos de ciudadanos a nivel nacional.
Algunos de los Estados son cruciales para la elección del 4 de noviembre. Conquistar un Estado indeciso sigue siendo clave para obtener la victoria. Florida (27 grandes electores): Uno de los Estados tradicionalmente más disputados. Bush recibió su apoyo por cinco puntos de ventaja en 2004. En 2000, fue en Florida donde se decidió la elección. Los resultados habían sido cuestionados y un nuevo conteo de votos debió organizarse para decidir entre Bush y Al Gore. Cuando la Corte Suprema ordenó terminar el nuevo conteo, Bush tenía 537 votos más que su adversario. Un sondeo de Quinnipiac dio una ventaja de 15 puntos a Obama en este Estado.
Pensilvania (21 grandes electores): Ganado por el demócrata John Kerry en 2004. Pensilvania es uno de los Estados cuyo apoyo esperan ganar los republicanos. Pero Obama tiene 15 puntos de ventaja, según Quinnipiac.
Ohio (20 grandes electores): En 2004, la elección se decidió en este Estado. Bush aventajó a John Kerry por menos de 120.000 votos. Ningún republicano ha llegado a la Casa Blanca sin ganar en Ohio. A fines de setiembre, RCP registró una ligera ventaja de McCain, pero según Quinnipiac, ahora Obama lo supera por 8 puntos.
Missouri (11 grandes electores): Missouri eligió al vencedor en todas las elecciones presidenciales del siglo pasado a excepción de 1956 y en 2000 y 2004. Según RCP, los dos candidatos se encuentran empatados, con una ligera ventaja de John McCain.
Colorado (9 grandes electores): En 2004, Bush ganó en este Estado por cinco puntos, pero Colorado, que cuenta con una importante minoría hispana, podría optar a favor del candidato demócrata. Según RCP, Obama contaba con cinco puntos de ventaja a fines de setiembre. Nuevo México (5 grandes electores): Votó por Gore en 2000 pero escogió a Bush en 2004 por un margen ínfimo. Los hispanos representan casi la mitad de la población y su voto será decisivo. Según RCP, Obama encabeza las preferencias.
En el 2004 votaron 125 millones de personas en las elecciones presidenciales, alrededor del 88 por ciento de los votantes empadronados. Los expertos creen que la concurrencia en 2008 estará entre los 125 y los 200 millones de votantes, la cantidad más alta en la historia de Estados Unidos, pero los 538 grandes electores tendrán en sus manos al futuro jefe de la Casa Blanca.
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