Ecuador. Revocó cuatro contratos por 800 millones de dólares

Correa expulsó definitivamente a la brasileña Odebrecht

«Ya firmé el decreto ratificando la expulsión (de Odebrecht) y expulsando también a la firma fiscalizadora, que también es responsable del desastre de (la hidroeléctrica) San Francisco, que también son brasileños», dijo el mandatario en su programa semanal de radio y televisión.

Ecuador revocó cuatro contratos por unos 800 millones de dólares que había adjudicado a la constructora brasileña, alegando una serie de irregularidades principalmente en esa represa -la segunda del país-, que debió salir de operación por unos daños en la tubería.

La compañía, cuyos bienes fueron embargados en Ecuador, aceptó asumir las responsabilidades tras un primer ultimátum oficial, pero las autoridades resolvieron expulsarla del país asegurando que había detectado varias irregularidades en las licencias.

Brasil reaccionó el jueves suspendiendo la visita a Ecuador de una misión ministerial que debía revisar un proyecto interoceánico que involucra a Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela.

Correa afirmó que analizó todas las implicaciones de la sanción. «Vimos que hay riesgos, pero los podemos asumir y sobre todo (creímos) que no se podía dejar en la impunidad lo que hizo esta empresa», apuntó.

El presidente ecuatoriano aseguró que respeta pero no comparte la «actuación» de Brasilia porque se trata de «un problema entre un Estado soberano y una empresa que incumplió todo» y estuvo «acostumbrada a burlarse del país».

«Ojalá que revise esa decisión el gobierno brasileño y que podamos recibir al ministro de Transporte, pero les insisto, cualquier demora en esto el más perjudicado es (la ciudad brasileña) Manaos y el pueblo de Brasil», expresó Correa.

El gobernante envió un abrazo a su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y subrayó que respeta su decisión aunque recordó que «Ecuador es un país soberano y este es un problema con una empresa privada».

Más temprano, el ejecutivo había deplorado en un comunicado la reacción de Lula, al tiempo que auguró una solución a sus diferencias con la también brasileña Petrobras por el cambio de contrato de explotación exigido por Correa. El jefe de Estado amenazó incluso con nacionalizar los pozos de donde la empresa extrae unos 32.000 barriles diarios de crudo.

Sin embargo, en la declaración de este sábado Quito se mostró complacido por la disposición» de la petrolera a «renegociar su contrato» y «de alinearse a la política gubernamental de elevar la producción de crudo».

Petrobras no se ha pronunciado aún sobre los anuncios de Quito, pero antes de conocerse el comunicado las autoridades brasileñas habían advertido que de no llegarse a un acuerdo tendría que ser compensada por sus inversiones, valoradas en unos 300 millones de dólares.

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