LA P-51 Y EL FMI
Sobre el FMI, Lula expresó lo que millones de personas pensaron y dijeron en todas partes: ¿Por qué no previó lo que estaba pasando en EEUU? ¿Por qué no dijo nada sobre la gigantesca burbuja especulativa que se había formado y en cualquier momento podía reventar (como aconteció)? Señaló que, en Brasil, cuando había problemas, aparecían los emisarios del FMI dando directivas y consejos a troche y moche. ¿Por qué no se hicieron ver en Estados Unidos? ¿Y tampoco en Europa, hacia donde se extendió la crisis? La respuesta es tajante: «Porque es la crisis de ellos». La conclusión fundamental, en efecto, es que ha entrado en crisis profunda, solo comparable con la de 1929, todo el sistema que el FMI presenta como panacea universal. Eso es lo que se ha derrumbado, y las concepciones que lo sustentan, específicamente el neoliberalismo. Lo grave es que esa quiebra impacta al mundo entero, incluidos los países emergentes. Se ha convocado una reunión del G-20 (que por América Latina integran Brasil, Argentina y México) para buscar soluciones comunes ante la extensión de la crisis.
Es lo que demostró el mandatario brasileño a renglón seguido. Recordó que en la última reunión del G-8 intentó por dos veces debatir el tema de las subprime norteamericanas, y las grandes potencias, encabezadas por EEUU, se opusieron. Agregó que la crisis actual abarca un trillón de dólares, treinta veces más que todas las crisis recientes juntas. Pero el Brasil no ha quebrado. «Podemos tener dificultades -señaló-, pero Brasil está de pie. Hicimos lo que debíamos hacer. No le debemos al FMI. Tenemos 207 mil millones de dólares de reservas. No queremos socializar la miseria, y sí socializar la abundancia» y la mejora de las condiciones de vida para la población, por lo cual habrán de seguir adelante con sus planes de desarrollo, sistematizados en el PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento). La plataforma P-51 es parte de este plan.
Es una obra de gran magnitud. Utiliza mano de obra y componentes de la industria nacional, concretando la promesa formulada por Lula en la campaña electoral de 2002, cuando denunció que el gobierno de Fernando Henrique Cardoso mandó construir las plataformas en el exterior, transfiriendo recursos y empleos al extranjero. En febrero de 2003, poco después de asumir Lula, la Petrobras suspendió el proceso de licitación de la P-51 y de la P-52 , que estaban en marcha, e incluyó en el pliego la exigencia de contenido nacional mínimo. Lo mismo se hizo en todas las licitaciones sucesivas, lo que permitió a la industria naval brasileña recuperarse, y tanto más desde que los recientes descubrimientos llevaron a Petrobras a multiplicar sus pedidos de plataformas marítimas. Varias otras ya han comenzado. La P-51 tiene más de 75% de sus equipamientos y materiales de origen nacional. Las obras generarán 4 mil empleos directos y 12 mil indirectos, dentro del anunciado PAC. La inversión es del orden de los mil millones de dólares y participan varios consorcios (FSTP, Rolls Royce y Nuovo Pignone) en Niteroi, Río de Janeiro, Itaguaí y Angra dos Reis. El año próximo la plataforma contribuirá con el 10% de la producción nacional de petróleo. En 2010, cuando alcance su capacidad operacional máxima, producirá 180 mil barriles de petróleo y 6 millones de metros cúbicos de gas por día. La nueva unidad también será estratégica para el aumento de la producción de gas natural destinada al mercado brasileño. Por ahora, la plataforma estará anclada en el campo de Marlim Sur, a 1255 metros de profundidad y a 150 kilómetros de la costa; estará ligada a 19 pozos productores de petróleo y gas y se desplazará luego hacia la Cuenca de Campos.
El presidente de Petrobras, Sergio Gabrielli, dijo que con la P-51 se abren enormes posibilidades de generar empleos (industria naval, obreros metalúrgicos) y renta en Brasil, en condiciones competitivas internacionales, ya que se cumplió con todos los padrones internacionales en materia de plazos y costos. En el concepto de Lula, el objetivo es expandir la industria petrolífera brasileña para atender la demanda mundial creciente en materia de petróleo y gas.
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