Hechos que marcaron el gobierno de Clinton
Washington, AFP
El apretón de manos entre Rabin y Arafat
El 13 de setiembre de 1993, sobre el césped de la Casa Blanca, la paz acudía a una cita importante. Una declaración de principio que acordaba la autonomía a los palestinos en Cisjordania y la franja de Gaza acababa de firmarse. Clinton se levantó y se dirigió hacia el entonces primer ministro israelí, Isaac Rabin, a su derecha, y luego enfiló hacia el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat. Abrió los brazos y acercó a los dos enemigos. El jefe de la OLP, símbolo de la lucha armada contra el Estado judío, extiende su mano primero. El israelí, combatiente de todas las horas contra el enemigo árabe, esboza una sonrisa antes de apretar con fuerza la mano de quien lo enfrenta. Por este gesto, dos años más tarde, el primer ministro caería asesinado por las balas de un extremista judío en Tel Aviv. Clinton asistió a los funerales, en Jerusalén, y pronunció en hebreo algunas palabras en memoria de su «amigo».
El caso Mónica Lewinsky
El 27 de enero de 1998, un Clinton enérgico apunta su dedo hacia las cámaras de televisión para decir a los estadounidenses: «No tuve relaciones sexuales con esta mujer». «Esta mujer» era Mónica Lewinsky, una ex becaria de la Casa Blanca. Pero la verdad era otra. El presidente cayó seducido por los encantos de la joven. Clinton quedó en medio de la tormenta. Abatido, jugando nerviosamente con sus lentes, compareció a mediados de agosto ante un gran jurado, delante del cual debió admitir en público: «Tuve una relación impropia con la señorita Lewinsky». El asunto sacude al público norteamericano, pero el presidente le hace frente y su matrimonio con Hillary sobrevive. El 11 de diciembre, expresó públicamente su «profundo remordimiento».
El proceso de destitución
Por segunda vez en la historia de Estados Unidos, un presidente es objeto de un proceso de destitución en la Cámara de Representantes, acusado de perjurio. Los estadounidenses, que día a día siguen el caso Lewinsky, se preguntaron si Bill Clinton lograría terminar su mandato. El 12 de febrero de 1999 el Senado lo salva in extremis, al no poder reunir la mayoría de dos tercios requerida para un voto de censura. Nuevos arrepentimientos, nuevas excusas públicas. Clinton, confortado por su popularidad, se concentra en los dos últimos años de su mandato.
Clinton en Vietnam
Veinticinco años después de la presurosa salida de los últimos soldados estadounidenses de Vietnam, Bill Clinton, es recibido el 17 de noviembre de 2000 en Hanoi por millares de personas trepadas a los postes del alumbrado público y a los árboles, abarrotados en los balcones y ventanas. «Presidente, Presidente, Clinton, Clinton», gritaban los vietnamitas a la llegada del primer jefe de Estado de la Casa Blanca que los visitaba desde los bombardeos estadounidenses sobre la ciudad. El inesperado entusiasmo sorprende a los dirigentes del régimen comunista.
La firma del acuerdo de paz en Irlanda
El 3 de setiembre de 1998, Clinton está en Omagh, Irlanda del Norte. Toma las manos de una joven que quedó ciega a raíz del peor atentado de la historia del país perpetrado dos semanas antes por el IRA (Ejército Republicano Irlandés) en esa ciudad. El 10 de abril siguiente, el mandatario estadounidense había puesto todo su peso político en este conflicto, logrando un acuerdo de paz en Irlanda, tras una noche colgado del teléfono dialogando con los protagonistas.
Clinton, el africano
La gira más importante de un presidente estadounidense por Africa comienza con la visita de un antiguo lugar de trata de negros, el castillo de Osu, en Accra (Ghana). El triunfal viaje de 11 días, entre marzo y abril de 1998, contribuye al acercamiento con el continente negro.
Bill Clinton eligió terminar su viaje en la isla de Goree, al costado de Dakar (Senegal), desde donde los traficantes de esclavos partían hacia Estados Unidos. Para muchos africanos y negros estadounidenses, el presidente entró en la historia como «Clinton el africano».
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