"Mi papá no está loco ni demente"
Santiago, AFP
El hijo menor del ex dictador chileno Augusto Pinochet, el empresario Marco Antonio Pinochet Hiriart, dijo que su progenitor, pese a la mala salud, puede soportar los juicios que encara por los abusos criminales de su pasado régimen, según divulgó este domingo la prensa local.
«Creo que los exámenes van a arrojar que mi padre está con su condición física y mental muy deteriorada, pero que está en condiciones de seguir el proceso, porque no está loco o demente», manifestó Pinochet Hiriat en una entrevista del diario La Tercera de este domingo.
Pinochet, de 85 años, ex jefe del Ejército y actual senador, aparece denunciado en más de 205 querellas como el principal responsable de las violaciones a los derechos humanos de su gobierno (1973-90), que dejaron unos 3.000 opositores asesinados.
El juez de las causas, Juan Guzmán Tapia, ordenó exámenes médicos al general, como paso previo al interrogatorio inicial sobre los cargos, previsto para el 23 de enero.
El diagnóstico, encargado a seis facultativos, se realizó en Santiago entre el miércoles y el sábado recién pasado, en el Hospital Militar y la clínica privada Las Condes.
El 1 de diciembre, tras una larga investigación y en su primera decisión incriminatoria, Guzmán Tapia atribuyó a Pinochet la autoría intelectual del fusilamiento de 75 presos políticos en octubre de 1973, en el caso conocido como «La Caravana de la Muerte», realizado al mes siguiente de derrocar al mandatario socialista Salvador Allende y tomar el poder.
Las ejecuciones fueron cometidas por un pelotón del Ejército que recorrió provincias del país para «acelerar» la suerte de detenidos en una misión que, según su jefe, el general Sergio Arellano, fue encomendada por el gobernante.
Pinochet, que proclama su inocencia, podría librarse de una eventual pena efectiva solo si es declarado loco, con informe de especialistas, según reza la ley.
Sin embargo, según los abogados acusadores, la condición de locura certificada por facultativos, no inhibe la prosecución del proceso hasta la dictación de sentencia.
«Mi papá no está loco ni demente. Tiene deterioros que pueden estar afectando su capacidad mental, eso sí», dijo Marco Antonio, tras criticar las disposiciones del código chileno como anacrónicas, «del siglo pasado».
La defensa jurídica del ex presidente argumenta que Guzmán debe cancelar el juicio por los 75 fusilamientos –caso «La caravana de la muerte»–, así como todos los demas procesamientos, admitiendo que la mala salud de Pinochet le impide guiar sus apelaciones, debido a pérdidas de memoria, debilidad física e incapacidad para comprender su situación cabalmente.
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