FIN DE HUELGA AGROPECUARIA
Una huelga de seis días de organizaciones de agricultores de Argentina, sin venta de granos ni ganado, contra la política agrícola de la presidenta Cristina Fernández, concluyó ayer con un masivo acto y un abrazo al Parlamento.
Argentina es una potencia proveedora mundial de alimentos con exportaciones que rondan los 35.000 millones de dólares anuales, y el cultivo de la soja ocupa más del 50% de la superficie sembrada. La soja movía negocios anuales por 24.000 millones de dólares, pero la persistente caída de su precio causa estragos en la economía de los productores y en las arcas de la recaudación fiscal.
Los líderes de la protesta encabezaron un acto en la localidad de San Pedro, 160 km al noroeste de Buenos Aires, en medio de la rica Pampa Húmeda, y desde allí partieron hacia la capital argentina, para realizar un abrazo simbólico al Congreso, donde el oficialismo cuenta con mayoría.
Los agricultores exigen la eliminación de los impuestos a las exportaciones alimentarias, subsidios y planes para favorecer al sector cárnico y lechero, además de una devaluación de la moneda de 3,21 a 3,50 pesos para alentar las exportaciones.
El nuevo reclamo tomó, además, una proyección política, con un tono opositor a Fernández, cuando falta poco más de un año para las elecciones legislativas que renovarán parte del Parlamento.
Al compás de la crisis, el precio de la leguminosa se derrumbó en el mercado de Chicago desde casi 600 dólares por tonelada hace dos meses a 338 dólares.
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