Reagan, operado de fractura de fémur
Alessandra Baldini – Nueva York, ANSA
Reagan, quien el 6 de febrero cumplirá 90 años, resbaló en su casa de Bel Air, en California, y no logró ya recuperarse. Hace veinte años «Ronnie» llegaba a la Casa Blanca, una coincidencia que transformó en algo aun menos más glorioso su último resbalón. «Fue una caída banal», dijo la portavoz Joanne Drake, uniendo el destino de Reagan al de los 350.000 ancianos norteamericanos que todos los años se caen y sufren una fractura.
El ex inquilino del Despacho Oval fue trasladado en ambulancia al St. John’s Hospital Center de Santa Mónica, el mismo donde, en la división oncológica, está internada desde hace un mes su hija predilecta, Maureen, por la metástasis de un melanoma. «Reagan está consciente, de buen humor, en condiciones estables», hizo saber la familia en un comunicado difundido desde sus oficinas en Century City.
Pero, la ex first lady, Nancy, está preocupada y ayer no se alejó del lecho de su marido, ni siquiera durante la toma de la radiografía que confirmó la fractura. Un radiólogo del St. John’s dijo al «Los Angeles Times» que el ex presidente «tiene fuerte dolores». Pero, la portavoz Drake trazó un cuadro optimista del presidente norteamericano número 40 antes de entrar en la sala de operaciones: «Está bien» y está «listo para la acción», dijo. La operación de hoy, por lo habitual, es muy simple: el hueso fracturado es alineado y fijado a través de un clavo. Pero, la edad del célebre paciente hace prever que haya complicaciones. Según las estadísticas, el 20 por ciento de los fracturados no sobrevive a estas operaciones. Y aun cuando todo vaya bien, solo uno sobre cuatro recobra la movilidad que tenía antes de la intervención.
Es la cuarta vez en veinte años que Reagan finaliza bajo el bisturí: el ex presidente sobrevivió al atentado de 1981 que lo dejó con una bala a pocos centímetros del corazón, a una operación de cáncer al colon en 1985 y, dos años después, a una intervención a la próstata y por un cáncer de piel. Desde 1994, cuando anunció a los norteamericanos que tenía el mal de Alzheimer, el ex presidente vive en los hechos como un recluso. Su mundo, que en los años de la Casa Blanca estaba limitado solo por el alcance del Air Force One, se redujo progresivamente a su residencia en Bel Air y a ocasionales paseos en los parques limítrofes. En seis años, Reagan no hizo ninguna aparición pública, aunque en 1996 envió un mensaje en video a la convención republicana de San Diego, una ocasión que hizo estallar en lágrimas a muchos delegados.
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